Tristemente olvidado

Tristemente olvidado y desapercibido ha pasado el aniversario de la creación de este adminículo, accesorio o prenda intima femenina. Hace 100 años Pierre Poiret  inventaba el corpiño también llamado sujetador, soutiens ,sostén, brassiere o wonderbra que luego es patentado por Mary Phelps Jacob en 1913.

Fue creado con la finalidad de reemplazar el corset femenino que causaba muchos problemas de salud a las damas, y con el correr de los años se fue transformando en una prenda que es  utilizada hábilmente por las mujeres para seducir.

Cuantos gratos momentos,  guardados para siempre en nuestra memoria tuvieron como participe necesario a este maravilloso invento.Seguramente todos lo conocimos a los pocos días de haber nacido,  cuando nuestra madre nos tomaba suavemente con uno de sus brazos y con el otro se levantaba o desprendía el portacontenedor de lo que fue nuestra mamadera, con las que nos alimento por varios meses. Algunos abusaron de esta situación por varios años.

A quien de nosotros hoy,  cuando vemos a una joven madre amamantando a su bebeno se nos escapa una lagrima y  por acto reflejo, se nos cae un hilito de baba reviviendo esa etapa de nuestra existencia. (En realidad quisiéramos estar en lugar del bebé)

Dejando atrás nuestra niñez fue durante nuestra adolescencia donde este invento nos marco para siempre. Quien no recuerda a la Sarli en algunas de sus películas, cuando se quitaba el abrigo, vistiendo nada por debajo salvo ese endeble corpiño que siempre era transparente y que dejaba a las vista su tremendo par de tetas naturales.

El corpiño era una de las primeras barreras a vencer  cuando conocíamos a una chica. Triunfar significaba llegar a uno de los tesoros mas preciados. En algún encuentro, muy, muy  cercano  sigilosamente deslizábamos una mano por debajo de la ropa, buscando el bendito broche. Si llegábamos a el y no se producía un sobresalto en nuestra compañera,  indicaba que podíamos seguir para dejar en libertad  esas redondeces.  O por el contrario, ese maldito broche que por defecto de fabricación o por poca experiencia no lográbamos abrir rápidamente, pasado el segundo de sorpresa hacía que nuestra compañera saltara como tocada por un cable pelado. 

Hoy los podemos encontrar confeccionados de puro algodón, de seda, cuero, encaje y transparencias y hasta de piedras preciosas, con  y sin breteles, apertura delantera o trasera, colores que van del blanco puro para madres y abuelas,  floreado primaveral para jovencitas, rojo o negro con puntillas para las diosas guerreras. 

Esta prenda acompaña a la mayoría de las mujeres a lo largo de su vida ya que comienzan a usarlos en aquellos años donde empiezan a producirse las primeras transformaciones de su cuerpo. El uso del mismo en la pubertad marcara un ascenso en el estatus frente a sus amigas, aunque haya poco que proteger.Durante su adolescencia y juventud su uso, además de protegerlas del frío, calor y manos ávidas,  se transforma en una prenda niveladora. No se si me explico. Aquellas  que fueron premiadas generosamente por la madre naturaleza usando un modelo para comprimir y reducir,  mientras que otras con un modelo, para aumentar y realzar logran el efecto deseado para igualar el talle. Hasta los hay con sistema de calefacción para las más friolentas. Ya en la madurez, los modelos para levantar y sostener les permiten vencer la temida Ley de Newton.

Por último, ese corpiño que ayer se mostraba solamente en la intimidad, hoy lo encontramos asiduamente en nuestra vida diaria, en publicaciones, revistas y programas de televisión de todo tipo, y es una herramienta mas que acompaña a la mujer para vender desde una bayaspirina  hasta la tarjeta de crédito que todo lo compra. Corremos el riesgo que con esta sobreabundancia de imágenes, ese generador de combustible que es, para nuestros ratones, se transforme en algo anodino y aburrido.Espero que no¡¡

Perdón pero acabo de acordarme de un corpiño gigante que utilizo Woody Allen en “Todo lo que usted quería saber sobre el sexo y temía preguntar” para atrapar una teta monstruosa (10 mts altura) que asolaba la campiña aplastando a la gente o ahogandolas con chorros de leche habilmente disparadas por la misma.

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6 comentarios en “Tristemente olvidado

  1. querido tapi, me encanta conocer que “rojo o negro con puntillas” son las armas de tu gata compañera.
    Vale para mantener la llama encendida(la tuya o la que corresponda)

  2. Muy bueno el comentario,hubiese sido bueno que los hombres tambien los usaran -porque si son algo inutiles al comienzo para quitarselo a su chica-, lo divertido que resultaria velos renegar para calzarse uno (sobre todo los deportivos).

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