Corría el 77

Corría el año 77,  en esa época me encontraba estudiando en la facultad situada en una pequeña ciudad de la provincia de Santa Fe.

Compartía una casa con otros estudiantes, recuerdo que las fuerzas estaban repartidas de la siguiente manera  un entrerriano (que valía por 2), dos cordobeses y dos santafesinos.

Una noche a eso de las dos de la madrugada y estando todos durmiendo, siento  que alguien golpea la puerta con fuerza, en forma insistente.Medio entre dormido y a los tumbos  me levanto para ver quien era el desaforado.

-Quién es??

– La policía- me contestan

– Quien es?????????

La Policía.. Abra la puerta por favor

Abro la puerta y me encuentro con un tipo de civil con una itaka entre las manos y detrás de el,  otros más. Me pregunta cuantos éramos en la casa y donde estaba cada uno.

-Están todos durmiendo¡¡ le digo. -Despiértelos que nos van a tener que acompañar hasta la comisaría.Entran todos, siguiéndome hasta uno de los dormitorios.Los que dormían conmigo empezaron a vestirse.Me voy al otro dormitorio y  llamo al que dormía ahí:

– Turco, turco, levantate   Está la policía y tenemos que ir con ellos.

– Dddpppsssnnn

-Turco levantate pelotudo, está  la policía

– Ñññdssppp  era toda  su respuesta.  

-Por favor llámelo Usted, que a mi no me hace caso- Le digo a uno de ellos,  que  entonces,  desde la puerta  le pego un grito. El Turco que en esos días andaba con un problema en una pierna, calculo que en 5 milésimas de segundos se la vendo de arriba a  bajo, se vistió y hasta se peinó.

Mientras tanto los otros desuniformados, revisaban la casa. Uno encontró varios libros que yo tenía guardados y me preguntaba.

-De que son estos libros?? Política?? – No para nada son algunas novelas y best sellers.  No recuerdo bien posiblemente hayan sido de Guy Des Cars, o Arthur Haley o alguno similar. Yo ingenuo, le decía “Si quiere llevarse alguno se lo presto”

Una vez  listos nos trasladaron hasta la central, recuerdo que uno de los móviles era una estanciera y que no había un alma por las calles.

Una vez en allí, nos separaron por distintas partes. A mi me dejaron en un banco en un pasillo.Pasó un rato largo, hasta que me llevaron a una oficina donde había tres o cuatros canas. Uno empezó a interrogarme sobre la familia, de donde venia y principalmente que estaba haciendo en la facultad. Me sugería sobre que yo andaba por ahí, haciendo quilombo, metido en política y no se que otras cosas más. Recuerdo que cuando me preguntaba eso, yo, doblemente ingenuo, me reía.

 -No se ría que esto es serio- me decía.

– Vine a estudiar. No me interesa la política. Mire mis calificaciones en la facu. Mis viejos me mandaron a estudiar no a vaguear. Y así varias veces.Y en realidad lo único que me importaba en esa época era estudiar y la joda, o viceversa. Hasta el viernes era estudio y el fin de semana salía a divertirme si o si.

-Usted estuvo amenazando a una persona en la calle, me dijo.

-Nunca amenace  a nadie. Discutí hace un tiempo con el dueño de la pensión donde viví el año pasado porque no me quiso devolver el depósito que había hecho y me correspondía. (Se habían enterado de eso).

La cuestión es que luego del interrogatorio a cada uno,  por último nos fotografiaron de frente y perfil para el Álbum de Mafiosos.Les dejamos nuestro autógrafo y huellas dactilares y nos soltaron a eso de las 9 de la mañana. Lo primero que hicimos fue tirarnos en la cama a recuperar el sueño perdido. 

Me llevo un tiempo comprender, años en realidad,  por lo que habíamos pasado. Recuerdo que en esa época estaba preparando una materia con un compañero, que venía todas las mañanas a las 6.30 a estudiar. Esa mañana se cansó de golpear la puerta de casa. Cuando nos vimos esa tarde y le conté lo que nos había pasado, no me creyó para nada. Decía que no había tenido ganas de levantarme a estudiar.

Pienso que hubiera pasado si hubiesen encontrado algún libro “prohibido”  por el régimen o  si alguno de mis compañeros hubiese andado en algo considerado “raro”. No teníamos ni siquiera una miserable remera con la cara del Che.

Por la forma en que nos llevaron esa noche, sin que nadie se enterara, si ellos lo hubieran querido,  creo que todavía hoy nos estarían buscando. 

Todo esto me vino a la memoria porque en estos días se cumplió el primer aniversario de la segunda desaparición de Jorge Julio López , que demuestra que a pesar de los años transcurridos, muchos  asesinos todavía andan sueltos, vivitos y coleando y  la impunidad sigue vigente. 

Epílogo: Ese fin de semana siguiente  llegue a mi casa y les conté lo que había pasado. Mi viejo, preocupado me imagino, decidió llevarme de vuelta y juntos fuimos a la comisaría donde habíamos estado guardados esa noche. Allí nos atendió una persona que solo le dijo que no se preocupara, que todo estaba bien. Fueron todas las explicaciones que recibió. Punto y aparte. 

Cualquier similitud con la realidad es pura verdad.  

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8 comentarios en “Corría el 77

  1. Pudo haber sido terrible lo que contas, sabes no te imagino con una camiseta del Che, no va con tu estilo.
    ………….avisame cuando volves asi te treigo alfajores

  2. en el año 77 terminaba el secundario y luego entraría en la facu de villa maría.
    Con mi grupo de amigos y compañeros de esa epoca y tuvimos la suerte de no tener que vivir nunca esa situación.
    Tanto fue asi que me fueron varios años para que lo que vos contas lo pudiera asimilar como algo que realmente sucedio y en una escala terrible.
    Lo que me quedo del gobierno militar fue Martinez de Hoz (no se porque) , el mundial 78, la casi guerra con chile (un amigo mio estuvo atrincherado en la cordillera), la triste guerra de las Malvinas, la 1050 etc etc.
    Y de antes del golpe de estado, la situación de desgobierno, los secuestros, las bombas, los asuetos en el colegio,…. bah!! es para largo
    Menos mal que zafaron!!

  3. Sonia: Los que me conocen saben que siempre fui zurdo. Desde que nací.

    Daniel: No sigas enumerando, que todos sabemos como estamos.
    Lo mio es solo una anécdota

  4. no te entiendo bien, pero de todas maneras lo que comente fue lo que me salio luego de leer la anecdota. Espero no haberte molestado.

  5. Daniel: me referia a todas las cachetadas que venimos recibiendo desde hace ya varios años con los distintos des-gobiernos. Está todo bien.
    No vemos¡¡

  6. Me acuerdo de esa mañana. Había sol, estaba muy lindo ese día. Volví a casa y me cargaban porque el cordobés se había ido de joda. En la noche al saber que los habían llevado a la policía nos entró miedo. Pero eramos muy inocentes en el fondo, muy campechanos, ah eso sí: creíamos en las personas por su palabra sobre todas las cosas.
    Saludos Hugo.

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