EL REGRESO DEL quete JEDI

 Llega a la pantalla grande el último capítulo de la Guerra de las Falacias. Aunque no recibió ninguna nominación al Oscar esta realización de G.T.A. Luccas  (hermano pobre de George) lo sorprenderá por la falta total de efectos especiales y porque el rol protagónico (y único) es desempeñado por una  máquina.

El film relata las vicisitudes  de la nave exploradora TAPI45. Esta pequeña nave monoplaza monótona, monoambiente monocolor y  dotada de un monomotor monocorde, fue lanzada al espacio décadas atrás con la finalidad de recorrer  el espacio sideral en busca de un mundo perfecto. Un lugar donde solo exista la justicia, el amor y la paz. Un lugar sin lugar para la discordia, la envidia, la desigualdad, la tristeza, la violencia. (en cualquier orden da igual)

Después de recorrer infructuosamente los confines del universo visitando distintos sistemas solares, con ya menguadas reservas  llega a la conclusión que ese mundo no existe y decide emprender el regreso al hogar, donde lo espera todo lo que en definitiva en su viaje no pudo encontrar.

Camino a casa, las cosas se complican. La trayectoria  de la nave se ve afectada por la descomunal fuerza de atracción de un planeta invisible a simple vista que lo atrapa con su fuerza gravitatoria.

La oscuridad total cubre rápidamente la nave, y dejan de funcionar todos los sistemas que la comandan a excepción del sistema básico de supervivencia. Los días transcurren así, interminables, en el silencio mas  absoluto y desconectada totalmente del mundo exterior. A pesar de todos los esfuerzos, la computadora central sigue desactivada, y el tiempo parece transcurrir  muy lentamente. Este hecho parece contradecir las teorías de Einstein, ya que treinta días girando alrededor del planeta parecen haberse convertido en un siglo.

Un día, que parecía ser igual a todos los anteriores, las antenas parabólicas de la nave captan un extraño mensaje: l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.

la.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.

l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.

Este mensaje de origen desconocido, seguramente en clave, se repite por horas y horas y logran en forma milagrosa, que despierte el cerebro de la nave. Así se van activando lentamente uno a uno, todos los sistemas para finalmente con un poderoso impulso de sus motores lograr salir del encierro donde se encontraba.

Nuevamente funcionando a pleno, TAPI45 se encuentra camino a casa, con su destino a la vista, ansiando el reencuentro con sus seres queridos.  The end.

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5 comentarios en “EL REGRESO DEL quete JEDI

  1. Amigo: la verdad es que me encanto. Ese extraño mensaje, hizo que Tapi 45 vuelva a casa y funcionando a pleno
    …Muy muy bueno….l.a.l.a.u.s.o.y.
    Un beso grande…….

  2. Lo que busca esta nave es casi imposible, puede que logre aislarse y conseguirlo. Ademas esta llegando al medio siglo de recorrida por el espacio, hay que hacerle algunos retoques.

  3. Lau: Gracias por el mensaje. Cuando termine de aterrizar completamente prometo visitarte.

    Vj: El chasis de la nave esta bastante bueno todavía. La computadora central tiene fallas. En estos días trabajó solo al 25% de su capacidad. Es decir de las cuatro neuronas solo funcionaba una, y de a ratos.

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