Treinta años no es nada. O casi.

(Retro relato breve)

 

Los que llevan acumulados sobre los hombros  esta pila de años y mas también, seguramente recordarán aquel 25 de Junio del ‘78, como una fecha imborrable de la historia futbolera argentina. En mi caso particular, también lo es, pero más que por su carácter deportivo es porque esa fecha marcó un quiebre, un cambio, un acontecimiento, un cataclismo?, que me llevó a ser lo que soy hoy. (comentarios soeces déjenlos para otro momento por favor).

Aunque los años me borraron parte de la cinta, esta historia comienza creo, algunos meses antes cuando, en un baile de carnaval del Almafuerte o en algún baile del ACO, me percaté de la presencia de una flaca, sentada entre otras tantas amigas que compartían una Coca o una Crush, mientras esperaban algún varón, que les cabeceara de lejos o se acercara a la mesa para sacarlas a bailar.  

Ahí cometí el primer error acierto: invitarla a bailar. Mi instinto de cazador, siempre alerta me dijo que esta flaca, puro ojos y sonrisas, pecosa y tímida era algo especial. Fue un flechazo. De ese primer encuentro, llevo grabada en mis retinas para siempre su esbelta figura, piel blanca, pelo largo buscando el rojizo e incluso recuerdo que llevaba una  camisa manga corta tipo leñadora de colores rojo-naranja y farwest. (Aclaro, por las dudas,  que aún conserva varios de esos atributos, salvo uno quizás: la timidez)

Estos encuentros danzantes, se fueron repitiendo a lo largo muchos fines de semana, cuando yo regresaba de mis estudios, ya sea en un baile o en un asalto. Era un tire y afloje. En la pista de baile, con los lentos, yo tiraba para apretar y ella para separar.

Así llegamos a ese fatídico Domingo de Junio cuando terminamos ganando el  Mundial ‘78 en la final contra  los holandeses. Por la noche cuando todo era festejo, allí en Kon-Tiki, después de una breve  y dolorosa declaración de amor, dimos por iniciado el noviazgo digamos,  de manera oficial.  

No quiero ni puedo echarle toda la culpa al alcohol por este traspié acontecimiento singular. Aunque por esa época el whisky era un compañero habitual de las salidas, sabía regular la dosis con bastante exactitud. Sobrio era parco con las palabras, en justa medida me volvía algo mas locuaz, y el exceso me transformaba en autista. Esa noche me largué a la pileta, pero porque sabía que tenía agua. De manera que ella queda exenta de culpa y cargo. Ella había  desplegado la trampa y tranquila se sentó a esperar. Solito metí la cabeza en el lazo.

El noviazgo se prolongó por todo el tiempo que me llevó la carrera, mas un plus al recibirme  de un  año perdido en la colimba. Ella, “la flaca” como la llamaban sus amiga/os después del secundario se puso a trabajar. Al entrar en la categoría de novio aparecieron algunos deberes como tener que pasar por su casa en cada salida. Esto implicaba un seguro encuentro y sondeo por parte de la madre de mis intenciones para con la hija. Y como mis intenciones no eran nada buenas, trataba de mantener los pies en el felpudo de la entrada, aferrándome a la manija de la puerta de entrada.

En cambio ella, mostrando su inteligencia, rápidamente  supo ganarse la confianza de mi vieja, volviéndose una visita repetida en mi casa, ¡¡incluso cuando yo no estaba!!. Con la bendición de mi vieja, ahí me di cuenta que había perdido la batalla.

Durante un tiempo tuve que lidiar con el grupo de amigas que se negaban a separarse y que constantemente revoloteaban a nuestro alrededor. Recuerdo claramente que tenía un presupuesto en cigarrillos mangueados,  que corté de cuajo cuando empecé a fumar los petardos Parisiennes y los domingos cuando salíamos a dar la vuelta del perro con el auto, generalmente lo hacíamos acompañados por alguna de ellas.

El amor y la calentura pasión se mantuvieron durante esos cuatro años y pico, hasta que llegó el momento de firmar. Prueba fehaciente de ello son aquellas cartas que intercambiábamos  semanalmente entre cada encuentro o de cuando nos toco separarnos y yo le escribía desde Puerto Iguazú. Cartas melosas e incendiarias que ella aún conserva, como reliquias históricas, amarillentas y algo mohosas y que guardan infinidad de “te extraño” y “te quiero”.

 

 

 

Diccionario retro

Asalto: encuentro bailable donde predominaban los lentos y donde asistían las jóvenes que tenían prohibido la visita al boliche.

Crush: bebida gasificada sabor naranja

Cabecear: técnica milenaria utilizada por los tímidos para invitar a danzar a las niñas desde una distancia de 5 a 10 metros…… de la madre.

Farwest: actualmente vaquero.

Flechazo: Aumento incontrolable de los niveles hormonales  especialmente sexuales provocado por la sola presencia de un ser del sexo opuesto

Noviazgo: relación sentimental amorosa, lujuriosa y pasional entre dos novatos.

Kon Tiki: boliche bailable del los 70/80 de nuestra ciudad.

Vuelta del perro: paseo repetitivo alrededor de la plaza principal hasta quedar mareados o sin combustible.

.

 

 

Algunos de los hechos relatados, pueden diferir de lo verdaderamente acontecido ya que uno arma los recuerdos de acuerdo a su mala memoria.

 

 

 

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7 comentarios en “Treinta años no es nada. O casi.

  1. Qué bueno que tengas tan bellos recuerdos después de tantos años!!! Mis más sinceros y admirativos respetos a la flaca que supo mantenerte enamorado hasta la fecha.

    Un abrazo Graciela

  2. Me encanto el relato y la verdad que no eras nada fácil agarrarte porque tenías fama de “picaflor”.Yo también estaba remetida pero no quería dar el brazo a torcer con espera y todo a su debido tiempo me gané el lugar que me correspondía.Fueron,son y serán épocas hermosas,porque a pesar de todo lo que nos toca vivir a diario,eso no se olvida nunca más.Que mas puedo decir….nada!!!no soy muy expresiva.pero sabés cuanto te quiero!!!

  3. Los felicito a los dos, y que sean muchos mas.
    Te aviso que la Crush sigue vigente en las gondolas de los Supermercados.

  4. Graciela, gracias por tu comentario. Un abrazo para vos.

    Flaca: Las cosas que hay que hacer para poder salir el vienes solo !!

    Vj, gracias por pasar. Mas años todavía?? Nunca voy al super.

  5. Los felicito por la hermosa flía. que formaron y por los años compartidos que seguramente serán muchos más.
    Un beso.

  6. A mi me encantó el relato! Pero lo que más me gustó fue la confesión de que solo lo escribió para poder salir solo el viernes…jajajajaj…Espero que se haya divertido.
    Vaya un beso enorme mi amigo

  7. Lau: Tenes razón, pero por el relato de estos hechos históricos, conseguí pase libre para los viernes por 10 años. Lo que no se, es para que!!
    Un abrazo.

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