Crónica de una travesía (húmeda) Chapter Guan

Recogí el guante lanzado por un amigo, retándome a cruzar las abundantes aguas del Río de la Plata. Como no se trataba de nadar, sino de hacerlo navegando, decidí aceptar el desafío. Otros tantos incautos hicieron lo mismo.DSCN0933

El acontecimiento se inicia en el Yacht Club de Puerto Madero. Barrio paquete y caro si se quiere, en el corazón mismo de la capital. La travesía tuvo como destino la ciudad de Colonia, de nuestra vecina República Oriental del  Uruguay.

Hicimos un reconocimiento rápido de lo que iba a ser nuestra embarcación, en este caso un velero de más o menos 14, 14,20, 14,30 metros  de largo llamado PAMABE. DSCN3208Después de comprobar que flotaba con normalidad y el casco no presentaba ninguna fisura abordamos la nave, junto con nuestras pertenencias y las provisiones necesarias para subsistir por varios días en caso de tener que abandonar la nave en una emergencia en mitad del río.

La tripulación estuvo formada por

Capitán  Tomás

Contramaestre (e hincha de Racing) Fabián

Grumete Marcelo

Marinero recluta, el que escribe.

Después de asignarnos las cuchetas, teniendo en cuenta el rango de cada uno, nos dispusimos a pasar la primera noche embarcados,  acunados por las tranquilas aguas del canal.DSCN3377

A la mañana siguiente, luego de un frugal desayuno consistente en un puré de Dramamine, y previo a comprobar el pronóstico del tiempo que vaticinaba lloviznas aisladas, el Capitán dio la orden de partida. No hubo mucha gente despidiéndonos, ya que preferimos hacerlo en secreto.

DSCN3230

Los primeros kilómetros lo hicimos a motor, sin inconvenientes. El problema se suscitó cuando el Capitán comenzó a dar las órdenes en un idioma que ninguno del resto de la tripulación conocía.

Por ejemplo: “vamos a virar a babor, cuidado con la botavara” Respuesta: Muerde??

“tenemos viento de frente, vamos a zigzaguear cosiendo las olas” Respuesta: no trajimos aguja ni hilo

“hágase cargo del pianito” Respuesta: solo se tocar la pandereta

“vamos a desplegar la vela mayor” Respuesta: con este viento los fósforos no sirven.

“ahora liberen el génova” Respuesta: ¿??????

“vamos a orzar” Respuesta: ¿????? X 2

Como estuvimos a punto de amotinarnos, el Capitán en un gesto de conmiseración  decidió hablar en castellano y así, SI pudimos entendernos.

Después de cuatro horas de navegación sin inconvenientes, ya nos animamos a abrir la boca, incluso a hacer algunas bromas.

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Como debimos sospechar de antemano,  ya que siempre pasa lo mismo, el pronóstico del tiempo no se cumplió. A mitad de la travesía comenzó a llover y a soplar el viento cada vez con más fuerza,  hinchando las velas al máximo  haciendo escorar ( que término!!)  peligrosamente  la embarcación. La velocidad llego a trepar hasta la friolera de 7,4 nudos (otro término!!) . Las olas chocaban con fuerza contra la cubierta ( otro término!!) haciendo que el agua corriera por debajo de nuestra vestimenta, humedeciéndonos hasta el último rincón. El velero corcoveaba sobre las olas cada vez más grandes y nosotros tratábamos de agarrarnos a cualquier cosa para no salir arrojados por la borda. Escondernos bajo cubierta no era una opción, ya que abajo el caos era total. Volaban los colchones de un lugar a otro, se abrían las puertas de la despensa y los tomates y manzanas rodaban por el piso. La campana de seguridad  sonaba sin cesar y sin necesidad.DSCN3338

El Capitán gritaba, “tranquilos que esto no se hunde”  aunque ya a estas alturas mucho no le creíamos.

Un momento de gran zozobra vivimos cuando desapareció de nuestra vista el grumete. Como en esos momentos solo podíamos ocuparnos de nuestra propia humanidad,  rogamos no haberlo perdido para siempre, ya que ¡¡ no habría otro que nos preparara la comida!!.

Con los pieses , uno sobre cada  baranda, con ambas manos aferrados a algún cabo suelto, apretando el upite, enceguecidos por el agua, el Capitán ordenaba: ¡¡cambio de rumbo!!, ¡¡tire tire!!, ¡¡ liberen liberen!!, ¡¡ deme posición en el GPS!!  ¡¡ Gire la palanca!!  Rogando en estos momentos,  que no se nos cruzara en el camino alguno de los más de 2000 barcos hundidos que hay en el río. Por favor, me quiero bajar!!,pensábamos al unísono. Gracias por todo, nos vamos en el Buquebus. Lamentamos mucho no poder abandonar el barco cobardemente.

Después de 4 horas de soportar estoicamente las inclemencias del tiempo, el viento amainó y terminó la lluvia. Gritando a voz de cuello llamamos y  llamamos a nuestro compañero desaparecido. Se hizo un gran silencio, cuando vimos aparecer en la puerta del baño una mano temblorosa, que se arrastraba por el piso seguido de alguien parecido a Fabián pero en color verde. ¡¡Estaba moribundo, pero vivo!!

Continúa en el próximo capítulo

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2 comentarios en “Crónica de una travesía (húmeda) Chapter Guan

  1. BAJO ESTA CRÓNICA REALICÉ UN COMENTARIO, PERO AL FINALIZARLA Y QUERERLA PUBLICAR NO ME VOLVIÓ A APARECER ESTE ESPACIO DE INSCRIBIR MIS DATOS. ¿LLEGÓ DE TODAS FORMAS MI COMENTARIO? GRACIAS, SALUDOS.

  2. FELIZ Y AVENTURERO DICIEMBRE DON HUGO (Tapi Bis) Y TRIPULANTES DEL PAMABE: o en lo que sea los encuentre el disfrutar del Planeta. No se si fue lo propio del relato, pero mi anterior comentario parece que “se fue por la borda”. Me había llegado el aviso desde Las Varillas, de una amiga de la Primaria del Marinero recluta (Mirta Manassero, con quien nos consideramos parientes de espíritu) de vuestro cruce de las aguas “color de león”, cosa que parece les resultaron más que lo del color… Ya lo enteré que intentamos en varias oportunidades contactarlos para darles la bienvenida y ponernos a lo que necesitaran. El relato me dejan por lo menos dos sensaciones, una para el jaja, por el humor expuesto y la otra la de “firmar” desde ya que nunca navegaré en yate, ja. El relato también le da explicación al pantalón jeans que observé se secaba de la “humedad” padecida sobre la cubierta, jajaja. Lo muy ameno (de lo que no fue así en los hechos) del relato, nos deja la expectativa sobre él o los próximos capítulos. Deseo que ya aquí en nuestra Ciudad, se encontraran con el decir de un poeta: “Colonia, balcón de paz sobre el Río”. Quedamos a la espera de esa continuación del relato de la aventura. ABRAZOS COLONIENSES PARA TODOS.

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