Navidad con interjecciones

No soy nuevo en esto de las redes sociales, y tampoco un asiduo participante.  Desde aquel chateo por Messenger hasta el twitter de hoy comencé a percatarme que se hizo usual el uso de algunas interjecciones, que justamente sirven para expresar un sentimiento, estado de ánimo, opinión etc., sin necesidad de utilizar muchas palabras.

Hice una pequeña investigación para determinar el significado de las más comunes y evitar así que se presten a malas interpretaciones. Utilizo en este relato de la Navidad,  algunas de ellas y dejo posteriormente lo que significan. Por lo menos para mí.

Se acerca otra Navidad, y personalmente creo que esta fecha con el tiempo ha perdido su verdadero significado. En estos tiempos más que nunca. No es nada nuevo. No obstante, algo característico que  sobrevive en esta fiesta, a pesar del paso de los años, y que la hace muy esperada especialmente en aquellas familias donde hay niños pequeños, es el reparto de regalos que hace Papa Noel a todos los “locos bajitos” (según el decir de Serrat)

Pero no siempre fue así. En el siglo pasado, cuando era chico y lindo, buah! , a los regalos los traía el Niño Dios. Así nos venían machacando nuestros viejos. Papá Noel nunca había salido del hemisferio norte y nosotros ni teníamos conocimiento de su existencia.

Quizás debido  al cambio climático Papá Noel se aventuró hacia regiones más cálidas o  quizás debido a la globalización  que extanjerizó (existe este término??) nuestras costumbres, el Niño Dios fue perdiendo terreno hasta casi desaparecer hoy en día.

En aquellos tiempos era común escribir una carta o nota que tu mamá o papá se encargaban luego de enviar por correo. Nunca dudé que ello no fuera verdad. Y no sé cómo le llegaba, ya que nunca le ponía una dirección.  En la carta tenía que mentir un poco, contando lo bien que me había portado durante todo el año, en el cole, en mi casa, nunca una pelea con mi hermano ni con nadie, nunca una mala palabra,  o casi nunca una mentira, ji ji ji . Cumpliendo estos requisitos era casi seguro que recibiríamos el regalo que pedíamos. O un regalo por lo menos, no siempre lo que queríamos. Quiero una bicicleta escribí, y me trajo un pantalón corto con tiradores, puajj. ¡¡Es que no tenía más lugar en la bolsa decía mi mamá eh?!!

Quiero un autito a control remoto (con cable, el inalámbrico no existía)  y me trajo un Juego de la Oca. Quiero un MECANO, y me trajo un frasco de perfume, uf!. Pensaba yo: ¿sabrá leer el Niño Dios???

Recuerdo especialmente el rifle  a compresión con resorte,  que disparaba un corchito simulando una bala, pero que venía  atado con un hilo para no perderlo y no causar daño a nadie o los revólveres a ceba con varios rollitos de repuesto de varios colores y la estrellita dorada de sheriff, guau!. Con ellos creo que como John Wayne, exterminé a los apaches, sioux, pieles rojas, mohicanos  y el cacique Toro Sentado inclusive, de Norteamérica. ja ja ja ja

cawboyAh! De todos modos, recibiera lo que recibiera era feliz.

La noche del 24 se hacía interminable. Era  estresante (en esa época no se conocía este término), estaba nervioso y cada 5 minutos miraba el arbolito para ver si había algo. Seguramente vendrá bien tarde, decía mi papá, ya que empezó el reparto por el otro lado. Ufa!! la p. m. q. l. p., será posible que todas las navidades pasara lo mismo y siempre quedaba para el último.

Otra cosa importante era que el Niño Dios solo te visitaba en tu casa. Muchas veces nos íbamos a pasar la fiesta de los parientes, de unas tías, o abuela a otro pueblo. Esto era grave, ya que al enterarnos a último momento de los planes de nuestros padres, no teníamos forma de comunicar el cambio de domicilio.  ¡¡Por aquí no va a pasar, porque no sabe dónde estás ¡eh! decía mi tía Chita en La Playosa!! y hacía crecer aún más mi ansiedad.

A pesar del deseo de poder ver en persona al Niño Dios, nunca lo pude hacer! je je je. Nos íbamos a la cama bastante tarde a nuestro pesar, por mandato de los viejos, y a pesar del esfuerzo para no dormirme, shshsh, en el silencio de la noche tratando de escuchar algún ruido extraño, terminaba haciéndolo. ¡Si lo escuchamos te llamamos!  decía mi viejo. JA   JA   JA  ¡Mentirassss!. Nunca lo hicieron.

A la mañana temprano cuando cantaban los gallos, despertábamos,  saltábamos de la cama y corríamos al arbolito, atropellándonos por llegar primero. Oh! Ahí estaban!!

Algunas veces, ocurrió que por la noche, el Niño Dios audazmente se introducía en nuestro dormitorio y dejaba el presente al pie de la cama. ¡¡Ay Tan cerca y yo durmiendo!! pensaba.

Ah! En un abrir y cerrar de ojos arrancábamos con los dientes el papel del envoltorio para ver que nos había traído!!!.  Si no era lo que habíamos pedido, el desencanto duraba una milésima de segundo. Lo importante en definitiva era recibir algo!!

Gritando, con gran algarabía, nos íbamos al dormitorio de nuestros padres, que descansaban plácidamente luego del trasnoche. Desplegando sus dotes actorales, preguntaban con inocencia: ¿Que te trajo??? Nosotros lo escuchamos anoche cuando dejaba los regalos, nos decían. Y por qué no me llamaste??? decía yo abrazando el regalo.

Que manga de mentirosos que eran, pero que bien nos sentíamos.

Luego de desayunar o antes también, salíamos a la vereda y allí nos encontrábamos con nuestros amigos del barrio, y cada uno mostraba lo que había recibido, dábamos explicaciones sobre sus cualidades y usos, los intercambiábamos para poder estudiarlos uno por uno y nos organizábamos para jugar con cada uno de los regalos en forma igualitaria.

Hey!! Cuídenlo que hasta la próxima Navidad no tendrán otro nos decía mi vieja. Sin embargo con el paso de los días y por el uso intensivo se iba desgastando poco a poco hasta romperse. Lo emparchábamos con cinta, hilo, alambre, engrudo, plasti-cola, y en casos extremos con Poxiran para extender su vida útil.

No recuerdo cuando toda esa magia desapareció y se transformó en realidad. Debí ser, bastante,  bastante grandecito ya (ja ja ja). Siempre fui inocente!!  Posiblemente fue cuando comenzamos a encontrar el día anterior a la Navidad en el ropero de mis viejos los regalos que luego aparecían por la mañana.

En fin!!. En los 90 me toco desempeñar el papel de Niño Dios-Papa Noel desde la vereda del frente.

Aquí tuve un gran dilema: cual  de los dos era el que traía los regalos. La balanza fue inclinándose lentamente hacia el foráneo. Era más pintoresco, tenía una buena logística de distribución ya que contaba con  medio de transporte propio para el reparto, y huy! con un poco de suerte podía vérselo en persona en la noche del 24. Jo jo  jo.   Bah! Me ganó o le dejé ganarla batalla.

En estos años, mis hijas también escribieron algunas cartitas. No muchas.  Algún desgraciado las avivó muy temprano.

De todos modos lo vivido fue inolvidable.

A diferencia de mi niñez, ellas recibieron siempre muchos regalos. Papá Noel los dejaba uno para cada una, en el arbolito de cada familiar cercano.  P1060011

Debido a las nuevas formas de comunicarse, Papá Noel siempre sabía a donde iban, y les llevaba sus regalos estuviesen donde estuviesen. Como hace para saber??, preguntaban. Le hable por teléfono!! contestaba. Trasladarnos junto con los regalos, todos juntos no era fácil. Requería horas de  preparación secreta.

Les hicimos más fácil las cosas, menos traumáticas, al entregar los regalos en la misma noche de Navidad. Lo único que pudimos hacer, fue retrasar la entrega hasta después de las 12. Y costaba lograrlo ante la insistencia tenaz.

Hoy los chicos vienen con la información incorporada en su chip, de que Papá Noel no existe. Nos hacen creer que creen, creyendo que nosotros les creemos, para pedir su regalo, ja ja. Siguen alegrándose y agradecen al recibirlos. Pero ese momento es fugaz y dura menos de lo que duran los fuegos artificiales.

Feliz Navidad para todos!!

SIGNIFICADOS

ja: risa con sarcasmo, afirmando como te lo dije! , lo sabía!
ja ja: risa un poco obligada
ja ja ja: risa divertida, verdadera
ja ja ja ja: risa muy divertida
ja ja ja ja ja: risa chupamedia
jaj hja jj jaaj ajjajj: cagarse de risa
JA JA JA: cuando algo no te gusto, sin gracia
je je: risa falsa, irónica, doble sentido, diabólica
ji ji: risa traviesa, malévola, reprimida
jo jo: risa soberbia, burlona, hipócrita, de Papá Noel
ju ju: risa escondida, tapándose la boca, sin mostrar los dientes
ah!: entendimiento, placer
ay!: dolor, pesar
bah!: desprecio
buah!: tristeza
eh!: rechazo
eh?: escuche bien
oh!: asombro
guau!: admiración
shshsh: silencio
uf-ufa!: cansancio, fastidio
puaj!: asco
hey!: llamado de atención
huy!: sorpresa por algo insólito

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