LOS MIEDOS ( দ্বিতীয় সংস্করণ )•

Hace unos años leía en Bestiaria    el blog de  Carolina Aguirre (hoy autora de la serie Guapas de la tele) sobre los MIEDOS FEMENINOS. Ahí,  ella, enumeraba y describía los miedos que a su entender  eran, son y serán  los  más importantes en la vida de toda mujer.

Un poco sorprendido (solo un poco), me entero que entre otros,  sufren mucho,  casi toda la vida durante “esos días”,   que temen a casi toda clase de bichos raros o no (excepto  a nosotros ofcors),  a  los ruidos extraños durante la noche,  a morir solas y a, el que para mi es el que nos cabe, el miedo a que las abandonemos  o  dejemos de querer.

En definitiva confirmé lo que muchas otras veces había  pensado sobre ellas, de que son casi seres humanos. Perdón quizás no me exprese correctamente. Lo que quiero decir es que las mujeres son seres humanos, casi como los hombres,  que también  a lo largo de su existencia  debemos convivir con  ellos y vencer una serie te temores.

Aunque nosotros también tenemos miedo de morir solos, no sería tan trágico si lo hiciéramos acompañados por lo menos  de algún gato. O sea no morir, exactamente cuando estemos acompañados de algún gato cariñoso, pero sí pasar los últimos días con él,  para poder mimarlo a gusto. Esto seguramente nos hará olvidar todo lo demás.

Ruidos extraños: solo nos preocupan los propios o en todo caso los que provienen de nuestra compañera. Aunque después de un tiempo uno se va acostumbrando y terminamos haciendo oídos sordos.

Bichos raros: para nosotros no existen. Hasta les diría que a todos,  los consideramos comestibles, dependiendo de las ganas y las circunstancias.

Un gran temor que muchas veces nos impide dormir, es pensar que nuestro equipo de fútbol pudiera perder el clásico frente al eterno rival. Y si es por goleada peor todavía!!.  O el  hecho catastrófico de descender y perder la categoría  y terminar jugando con el rejunte del barrio. Esto es verdaderamente intimidante, y de suceder  no nos atreveríamos ni a salir de la cama en todo el mes.

A diferencia de las mujeres, desde la pubertad en adelante,   nuestra peor pesadilla era  que nuestro más querido amigo no estuviera a la altura de las circunstancias. Mejor dicho, que no tomara la altura  requerida para “esas circunstancias”. Cuantas veces nos aterrorizamos al imaginar la posibilidad de  que se volviera inútil para la tarea requerida, incluso de que pudiera morir antes que nosotros, sin darnos cuenta. No voy a explayarme sobre este miedo, ya que  por suerte hoy fue vencido por la tenacidad de nuestro carácter y la ayuda de una especie de pitufo azul que logra elevarlo hasta la cumbre cada vez que es necesario.

Lo escrito por Carolina, por ser hombre, me hizo sentir culpable (no mucho) de que ellas tengan ese temor a ser abandonadas. Voy a tener que hacer otra aclaración: ser abandonadas no quiere decir que no tengan ganas de hacer nada, ni limpiar la casa, ni  trabajar, ni atendernos como corresponde, ni  de rascarse la ….. etc etc. cabeza.  No, nada de eso. Me refiero al temor de  ser desechadas como trapo viejo,  reemplazadas cada cierto tiempo como la  batería del celular, tiradas a la basura como un pedazo de queso rancio.

Ellas necesitan que todos los días renovemos ese contrato que firmamos frente al padre Lorenzo, esa promesa que le hicimos cuando estaban  de blanco.(hoy se permiten otros colores) ¡¡¡ No se olvidan nunca!!!  Aunque este contrato ya no se estila, hoy también,  son válidos todos aquellos arreglos hechos de palabra. Tienen exactamente el mismo valor. Ellas necesitan estar seguras de que todavía uno, las quiere para toda la vida como le dijimos el día que estábamos de negro.

Ellas viven preguntándote, haciendo puchero: ¿Me querés?  o me quieres? (como  en las novelas).  Pregunto: Es necesario pasar por esto a cada rato?? Si hemos expresado estas palabras que ellas quieren escuchar en numerosas situaciones!!!. Personalmente recuerdo claramente que las dije  1) el  día que me puse de novio,  2) ese día fatídico en la iglesia, 3) al 10) eventualmente los días que llegué  borracho a casa.( no recuerdo bien) y más recientemente 11) cuando nació nuestra primera hija que hoy está por cumplir los 25. ¡Como pasa el tiempo realmente!

Es que nunca van a estar conformes??  Entonces ese día que nos interrogan sobre el tema, uno, en un ataque de verborragia responde:

– Si

-Si que?

-Si, te quiero (carraspeando, con un undo, odnu, nudo en la garganta).

Para tranquilidad de todas, quiero que entiendan que uno las sigue queriendo como el primer día, aunque no lo digamos. Es sabido que a los “hombres les cuesta expresar los sentimientos”. Es una verdad mundialmente aceptada, es más, me atrevería a decir que universalmente aceptada. ( los extraterretres lo hacen)  No le pidan peras al olmo, ni a cualquier varón más de tres palabras hilvanadas sesudamente sobre el tema.

Recuerden esto que es muy importante: Que fueron otras mujeres las que nos educaron así. (y con mi mamá no se metan) Si no les gusta lo que ven, si no les gusta el resultado,  por favor cambien los planes de estudio. Es muy, muy difícil cambiar lo que aprendimos a temprana edad.

Aunque no sabemos decir lo que ustedes quieren oír, están nuestros actos de la vida diaria para corroborar lo que sentimos por ustedes. Algunos ejemplos. Acaso no agradecemos y usamos con asiduidad, esa camisa o ese pantalón de color indefinido que nos regalaron  y que compraron porque a ustedes les gustó porque estaba en oferta,  aun a sabiendas que nuestro color preferido es el azul?? .

No nos sentamos muchas veces a la mesa, desconociendo que contendrá ese plato de comida que ponen frente a nuestros ojos  y sobre el cual tememos preguntar. Y lo comemos todo??

No les entregamos todos los meses, la paga  por  nuestro trabajo, para que lo administren junto con lo suyo, sabiendo de antemano que parte del mismo se transformará indefectiblemente en artículos inútiles o en productos de belleza??

No somos indulgentes y aceptamos con resignación cuando vemos que la mayoría de nuestra ropa tiene el mismo color luego del ultimo lavado??

No las acompañamos cuando deciden salir de compras o solamente a ver las vidrieras como dicen ustedes por espacio de cuatro horas??. Y lo hacemos aunque se trate de una actividad  altamente riesgosa para nuestra salud mental.

No le prestamos  nuestro auto, uno de nuestros bienes más preciados, e inclusive tratamos de que aprendan a manejar, aun a sabiendas de que es una tarea casi imposible??

Porque hacemos todo esto??. O es que somos masoquistas?? ¡¡¡ NO !!!  ¡Es porque las queremos!  Podríamos seguir enumerando muchas otras situaciones. Lo importante es que entiendan es que todas ellas, requieren una gran, gran, gran  cuota de amor para poder soportarlas  sobrellevarlas.

A falta de palabras, sepan buscar y descubrir diariamente, en cada situación, en cada gesto nuestro, en una caricia, una mirada, una sonrisa el gran amor que sentimos por ustedes las mujeres o de última aprendan a leernos el pensamiento.

*en Bengalí: Segunda edición

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