Llegó el día. Llegó la hora. A media mañana pasa a buscarnos por el hotel donde nos alojábamos en Malargue, la combi de la empresa que habíamos contratado para que nos llevara a hacer la cabalgata por la cordillera de Los Andes. Vamos hacia el local de la empresa con todas nuestras valijas, mochilas y bolsos a cuesta, donde recibiríamos las instrucciones al respecto.

Durante el trayecto volvieron a surgir las mismas preguntas que me venía haciendo desde hace días; estoy seguro de lo que voy a hacer??, podré soportar 6 días de cabalgata y salir indemne lo mismo que mi trasero??, como nos íbamos a asear, donde ir al baño?? Podré dormir en la carpa?? y si tengo algún problema de salud, como regreso?? Quienes sería los otros locos con los que compartiríamos la experiencia?? Habrá buena onda?? etc, etc etc.

Al llegar nos reciben  Deby y Marcelo, los organizadores, y conocemos a los otros expedicionarios. En total seremos 8, más los 2 guías, más 2 baqueanos.

DSC03238

Aquí somos obligados a dejar todas nuestras pertenencias. Nos entregan un par de alforjas para colocar sobre el caballo y donde tendrá que entrar absolutamente todo lo que creemos nos será imprescindible  para la travesía. Ordena Deby: pongan 2 camisas, dos pantalones, dos rifles o calzas, 2 pares de media, un par de zapatillas, artículos de aseo personal, un polar, un cortaviento, un gorro, un sombrero, un par de guantes, una campera, la bolsa de dormir y la linterna. Ah! Me olvidaba de la máquina de fotos por supuesto. Y punto.

Tuve que dejar mi osito de peluche, mi almohada, la frazada. Me sentí como Adán cuando perdió la hoja cuando abandoné la billetera, mi reloj y mi celular hasta lo que sería mi regreso.

Después de una comida exprés, partimos hacia el pueblo de Las Loicas donde nos esperaban nuestros compañeros de ruta.  Hubo que pasar  por migraciones y aduanas donde temimos perder a 2 de nuestros compañeros, pero por suerte, una falla en el sistema informático nos dio a todos el vía libre.

Cerca de allí entramos al patio cerrado donde estaban estacionados todos los vehículos que usaríamos, ya listos, pertrechados y acondicionados para salir. Nos presentan a Mauricio y DSC03862Eugenio, quienes junto con un par de mulas, serían los encargados de la logística necesaria para completar el viaje con éxito. Es decir cumplir la tarea de abrir camino, buscar agua, leña y prender el fuego,  en cada lugar de acampe, mantener en buen estado las máquinas etc etc.

Ellos solo con mirarnos nos van asignando las bestias, en base al temperamento de cada uno de los caballos  y el nuestro. De más está decir que la experiencia de cabalgar era prácticamente nula en todos nosotros. De este sorteo al azar quedan formadas las siguientes parejas:

Lucho y Graciela, Capuchino y Griselda, Rayito de sol y Valeria, Pepe y Adriana, Natalia Natalia y Lihue, Satanás y Ezequiel, Chaparrito y Ramiro y Baltasar, Melchor, D’Artagnan, Centella, Yogurtu Nge, Fidelio (caballo con múltiples personalidades) con Tapi Bis.  DSCN5694

Una vez todos montados, cosa que nos llevó cierto tiempo partimos hacia la nada.

Este primer tramo que podríamos llamar de ablande (de nuestro coxis) culmina casi de noche.

Después que logramos descender del caballo y enderezarnos,  nos explican cómo armar las bolsas de dormir usando como colchón las distintas partes de la montura.  Rafael y el joven Nico, (nuestros guías, enfermeros y cocineros) nos sugieren dormir al aire libre, para disfrutar del espectáculo gratis que nos ofrecen las estrellas y la luna en ese aire tan puro.  Cosa que es aceptado por la gran mayoría. A lo largo del viaje solo Griselda y Tapi Bis, pueden ufanarse he haber pernoctado todas las noches fuera de las carpas.DSCN5741

Después de comer un buen asado, se arma la sobremesa y la mateada alrededor del fogón donde cada uno hace una reseña de lo que hace, de lo que le gustaría hacer, mentimos un

poco sobre nuestras vidas y tratamos de explicar porque la decisión de llevar a cabo esta experiencia. Luego  de bajarse una damajuana de vino, algunos son más locuaces que otros.¡¡¡ Yo no tomo!!!. En poco tiempo se establece una sintonía entre todos nosotros que se irá afianzando con el correr de los días.DSCN5736

La rutina diaria, (que no fue rutina,  ya que cada día viví y vivimos todos una experiencia diferente) podría resumirse así:

Me levantaba cuando recién empezaba a aclarar, casi siempre antes que todos los demás, incluidos los baqueanos. Esto lo hacía por la ansiedad de salir a tomar fotografías en los alrededores, para  ver la salida del sol sobre la montaña y sobre todo por efecto del mal funcionamiento de  la próstata. Hay que tirarse toda la ropa disponible arriba ya que la temperatura es bastante baja.  Luego me dirigía hacia los sanitarios, es decir un arroyito de aguas cristalinas de deshielo, y muy fría !!. Mojaba la punta de  los dos dedos índices y me los pasaba por los ojos para terminar de despertar. Eso era todo. Las necesidades básicas se hacían siempre  caminando hasta atrás de una lomada, o de algunos arbustos relojeando por si había alguno mirándote.

Si tenías que agacharte tenías que mirar bien para no asentarte sobre alguna  planta espinosa, el viento frio también contribuía al frunce, y no fue fácil, especialmente para las mujeres.

Los baqueanos buscaban leña o bosta de vaca de ser necesario, prendían el fuego y largaban su mateada. Cada uno con el propio. Los guías luego despertaban a los más remolones y servían  el desayuno.

Los caballos pasaban toda la noche comiendo en las inmediaciones y luego de traerlos y ensillarlos desarmábamos el campamento y partíamos hacia nuevo destino. Cuando empieza a pDSCN6877egarte el sol sobre la cabeza hay que sacarse todo el abrigo porque hace muchísimo calor. Terminé el viaje con el sombrero de ala ancha encarnado.  Cuando soplaba el viento era conveniente cubrirse la cara con un pañuelo para protegerse de la arena y la tierra que volaba y levantaban los caballos al transitar.

Al mediodía hacíamos una parada para el almuerzo, que siempre consistió en  algo frío y rápido. Todo a pleno sol, ya que en todo el trayecto la planta más alta  que vimos no superaba los  50 cms. Era difícil dormir la siesta así. Algunas veces me tiré a descansar a la sombra de mi caballo, cerca de sus patas,  rogando siempre que no se espantara y no me pisara. Lo bueno era que siempre teníamos agua bien fresca a mano  para tomar. Se podía llenar la botella en cualquiera de los arroyitos que íbamos cruzando sin miedo a intoxicarnos.

Siguiendo siempre a nuestros baqueanos que marcaban el camino, cabalgábamos unas horas más hasta llegar a algún lugar elegido por ellos, para hacer noche. Teníamos una merienda y mientras esperábamos la noche y la cena aprovechábamos para estirar las piernas, desarrugar el tuje, recorrer los alrededores  y comentar lo vivido en la jornada. La cena estaba a cargo de Rafael que no repitió ningún plato en todo el viaje Lamenta

DSCN6876blemente se vio frustrada la ocasión de un asado de guanaco, ya que la persecución de un ejemplar sobre una ladera llevada a cabo por los baqueanos fracaso por suerte estrepitosamente.

Se hicieron desde charlas filosóficas  hasta un concurso de adivinanzas, que después supimos que estaba arreglado de antemano. Los premios terminaron todos en las mismas manos.

También algunas noches pudimos observar luces relampagueantes detrás de los cerros, que algunos atribuyeron a viajeros del espacio, pero que en definitiva eran relámpagos de alguna tormenta que pasaba.

Se produjeron eso sí, algunos hechos curiosos, como ser la desaparición del cuchillo del guía, o encontrar las botas llenas de grandes piedras o algún par de espuelas que cambiaban de lugar.

Mañana próxima etapa

Anuncios

Un comentario en “Cruce de Los Andes. Cabalgata de Las Walkirias. (Rally de la Cordillera) Primera etapa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s