Recuerdos cinematográficos.

Al igual que lo que le ocurrió a Totó en Cinema Paradiso, el cine siempre ha estado presente a lo largo de mi vida. Pero no confundirse, me refiero a haber sido y ser fiel admirador y espectador empedernido de este entretenimiento y no a mi vida actoral, que en realidad no existe.

En  mi época de colegio primario (allá por la década del 60), junto con hermano y amigos  los domingos después de almorzar, para alegría de mis padres, plena siesta,  íbamos al “matinée” del Cine Colón ( de la flia Nieto) para ver series de ciencia ficción clase B y algunas de cowboy.

A eso de las  cuatro, le seguía el “familiar” donde te pasaban dos,  con intervalo incluido. Aquí aprovechábamos para llegarnos hasta el bar de Félix y Juan para comprar los mejores sándwiches de miga nunca degustados. Si mal no recuerdo estaban a la vista debajo de una campana de vidrio sobre el mostrador. No me acuerdo que tomábamos pero si de los sándwiches envueltos en un paquetito que comíamos mientras mirábamos la peli.

Mas de una vez, a mitad de la proyección aparecía el conocido “The end” debido a que el operador confundía el orden de las latas. Lo que provocaba una silbatina infernal, griterío, puteadas a granel y el zapateo de los asistentes que levantaba nubes de  tierra.Lo mismo ocurría cuando la  cinta se cortaba o se trababa en la máquina y había que esperar la reanudación previo corte de otros tantos metros que te obligaban a imaginar las escenas perdidas. Cuando el griterío era ensordecedor hacia su aparición el acomodador de turno para apaciguar los ánimos. 

Con el correr de los años, el entusiasmo por el cine no decayó. En esos tiempos teníamos función  durante toda la semana, dos películas para los martes jueves y sábados y otras dos para miércoles, viernes y domingo. Muchas veces hacía doblete. Generalmente la primera peli era un clavo y el plato fuerte era la segunda. También pasaban un informativo, Sucesos Argentinos, un poco atrasado ya que casi siempre eran noticias del año anterior y luego las “colas”, hoy los avances de los films de la semana venidera.  

De la época del secundario recuerdo “Las colegialas se confiesan” que era prohibida para menores de 18 y estuvimos con los amigos estudiando la forma de poder entrar a verla. Al fin lo hicimos, pero fue un fiasco ya que no aporto nada nuevo a lo que ya conocíamos de las femeninas. O aquellas de Isabel Sarli, que luego servían de inspiración para largos sesiones de trabajo manual.También de estas épocas son todos los espaguetis- western  como “El dólar marcado” y “Por un puñado de dólares” con Ringo Wood como primer actor, que después me enteré se llamaba Giuliano Gemma. Otras donde podías ver alguna teta  como al descuido eran las italianas como por ejemplo “Homo eroticus supermacho” con Lando Buzanca que contaba las peripecias de un mucamo que tenía tres 0. 

Aclaro que me molestaba y me molesta aun hoy cuando en medio de la función me piden explicaciones sobre la trama o en medio del suspenso te dicen: “Este será el que mato a la chica??. Solo tenían como respuesta un Ggrrrrrrrr ¡¡¡. En el descanso salíamos a comprar chocolates Aero por la puerta lateral al Bar Colón o cruzábamos la calle para tomar un café y fumar un pucho en Tobagos.

Aparte del cine Colón, teníamos otra sala el Cine San Martín ubicado sobre la plaza principal, que nos permitía como en las “grandes ciudades” tener una cartelera mas amplía y la posibilidad de elegir.En estos años muchas veces concurría llevando compañía femenina. A diferencia de algunas parejas  que se iban a las últimas filas para trenzarse en juegos de manos, nos sentábamos invariablemente en las butacas de las filas laterales, a mitad de sala, sobre el pasillo para que nadie se interpusiera delante de la pantalla. Alguna vez ocurrió que alguien empujara una fila de butacas sobre otra y que esto hiciera que se desplomaran como fichas de dominó todas las demás, provocando un gran estruendo y nubes de tierra.

Un recuerdo muy especial que conservo,  es de CINERAMA en la ciudad de Córdoba. Para los que no lo conocieron, les cuento que tenía una pantalla de unos quince metros en forma circular. Para poder abarcarla toda con la vista tenías que sentarte a mitad de la sala para atrás  porque sino, te la pasabas girando la cabeza como las lechuzas. La película se proyectaba con tres máquinas al mismo tiempo. Incluso eran filmadas especialmente para este sistema. Era un cine inmenso con butacas acolchadas color naranja, suelo alfombrado. Nada que ver con nuestros salas locales. Aunque vi varias películas en esta sala solo me acuerdo de algunos títulos como “El maravilloso mundo de los hermanos Grimm” , “El mundo está loco, loco, loco”,  “Grand Prix” sobre la Fórmula 1, con un muy buen tema musical, muchas escenas filmadas desde el auto por lo que parecía que uno lo iba manejando. Creo que fue pionera en su época por estos efectos. Una de las últimas fue “Terremoto”, que sumado a las escenas tenía un innovador sistema de sonido que te  transformaba en una víctima mas del temblor.

Durante mi paso por la facu, allá por la provincia de Santa Fe, también teníamos un cine, el Cine Sombras, donde solíamos  concurrir en patota durante la semana, y algunas veces previo a algún examen  para bajar la presión interna y calmar las ansiedades. De esta época recuerdo cuando una noche lo llevamos al Gringo Podversich (mas o menos así), un entrerriano puro de pedigrí,   a lo que era su primera noche en un cine en su vida. No paraba de hablar y se la paso un mes comentando la experiencia y la película.

En general era omnívoro. Pero uno de los temas preferidos han sido siempre  las de ciencia ficción, aunque de La Guerra de las galaxias” solo vi la primera, pero a “Encuentros cercanos de tercer tipo” creo que 3 o 4 veces. Es difícil enumerar todos los títulos, porque son cientos, tengan en cuenta que el tiempo del que estoy hablando es bastante largo. Elijo  muchas veces por el director o productor, por eso creo que vi todas las de Spielberg, varias de Woody Allen o Clint Eastwood desde que actuó en “Lo bueno, lo malo y lo feo”, Almodóvar, Coppola, Kubrick, etc etc. Las de  James Bond con Sean Connery especialmente etc etc. 

Un párrafo aparte merece el gran Miguel PaulinoTato que por muchísimos años, fue el encargado se decirnos que podíamos  o no ver. Fue el que manejo la tijera de podar desde el 74 a 1983  En Cinema Paradiso esa función la cumplía el cura del pueblo, aunque este solo recortaba los besos. Así tuvimos que esperar varios años para poder ver “La Naranja mecánica” por ejemplo. Lo mismo pasó con  “Ultimo tango en París” donde Marlon Brando daba clases sobre el uso culinario de la manteca (es lo único que me acuerdo de esa película que pudimos ver algunos años después ya que fue prohibida en varios países incluido el nuestro).

Los recuerdos más lejanos que conservo en forma entrecortada como un film viejo (quizás medio apolillado, por los años) los tengo del cine de mi pueblo natal, La Playosa y que ocurrieron en mi tierna niñez. No recuerdo como se llamaba la sala, pero en esos años pertenecía al Flaco Aimino y a Fazzio. En esos tiempos solía subir las escaleras, hasta el lugar donde el primero de ellos preparaba las cintas para pasarlas ese día. Allí hurgaba  en una caja donde  iban a parar los recortes y yo los  miraba a trasluz tratando de imaginar alguna escena. De esos años tengo grabado en la memoria una película “En la selva no hay estrellas”. Me quedo grabada porque no la entendí y después nunca más oí hablar de ella. Siempre creí que el encargado de pasarla, se habría confundido el orden de los rollos haciendo la trama imposible de entender. Otra que me quedo grabada fue “Ben-Hur” especialmente la escena de la carrera de cuadrigas que es espectacular. 

Lamentablemente todo lo bueno se termina algún día. Eso fue cuando cerraron las salas del pueblo y también esas grandes salas de Córdoba. Creo que la televisión y el video fueron los causantes. Al tiempo, por aquí volvió a reabrir el Colón, pero hoy solo  traen producciones argentinas para chicos y el sonido es tan malo que se necesitan subtítulos para entenderlas.  En Córdoba de una, se hicieron cuatro, algunas cuando entras te producen claustrofobia, son tan chicas!!. Una buena parte de las funciones se dan para muy poca gente. “Pensé que iba a tener que ver la función sola”  me dijo una mujer mayor una siesta en día de semana cuando entré a la sala y ella era la única espectadora y donde terminamos siendo finalmente cuatro para el truco.

Hoy el problema es que el cine se convirtió en un comedor, donde a nadie le importa el resto de los asistentes. Es usual tener que escuchar algún sonoro erecto lanzado por aquellos que llevan a su butaca un súper vaso de 2 litros de gaseosa o el crunch-crunch permanente al deglutir 2 kg de pururú. Como mierda va uno a compenetrarse con la trama rodeado con esto??? Y que decir de los desgraciados que no apagan su celular y este suena y suena o lo que es peor lo contestan en voz alta para hablar. Esto mata toda la MAGIA!! 

Hoy, debido a esto hay que elegir los horarios menos visitados y dado que las ocasiones que tengo de ver cine son contadas, estoy un poco más exigente en cuanto a calidad y aprovecho  el tiempo de que dispongo en elegir los mejores filmes. Sigo disfrutando, sentarme en una butaca mullida, piernas estiradas, distenderme  y meterme de cabeza en cada historia que se cuenta para sentirme un rato el protagonista de la película. 

FIN

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EL REGRESO DEL quete JEDI

 Llega a la pantalla grande el último capítulo de la Guerra de las Falacias. Aunque no recibió ninguna nominación al Oscar esta realización de G.T.A. Luccas  (hermano pobre de George) lo sorprenderá por la falta total de efectos especiales y porque el rol protagónico (y único) es desempeñado por una  máquina.

El film relata las vicisitudes  de la nave exploradora TAPI45. Esta pequeña nave monoplaza monótona, monoambiente monocolor y  dotada de un monomotor monocorde, fue lanzada al espacio décadas atrás con la finalidad de recorrer  el espacio sideral en busca de un mundo perfecto. Un lugar donde solo exista la justicia, el amor y la paz. Un lugar sin lugar para la discordia, la envidia, la desigualdad, la tristeza, la violencia. (en cualquier orden da igual)

Después de recorrer infructuosamente los confines del universo visitando distintos sistemas solares, con ya menguadas reservas  llega a la conclusión que ese mundo no existe y decide emprender el regreso al hogar, donde lo espera todo lo que en definitiva en su viaje no pudo encontrar.

Camino a casa, las cosas se complican. La trayectoria  de la nave se ve afectada por la descomunal fuerza de atracción de un planeta invisible a simple vista que lo atrapa con su fuerza gravitatoria.

La oscuridad total cubre rápidamente la nave, y dejan de funcionar todos los sistemas que la comandan a excepción del sistema básico de supervivencia. Los días transcurren así, interminables, en el silencio mas  absoluto y desconectada totalmente del mundo exterior. A pesar de todos los esfuerzos, la computadora central sigue desactivada, y el tiempo parece transcurrir  muy lentamente. Este hecho parece contradecir las teorías de Einstein, ya que treinta días girando alrededor del planeta parecen haberse convertido en un siglo.

Un día, que parecía ser igual a todos los anteriores, las antenas parabólicas de la nave captan un extraño mensaje: l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.

la.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.

l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.u.s.o.y.l.a.l.a.u.l.a.l.a.

Este mensaje de origen desconocido, seguramente en clave, se repite por horas y horas y logran en forma milagrosa, que despierte el cerebro de la nave. Así se van activando lentamente uno a uno, todos los sistemas para finalmente con un poderoso impulso de sus motores lograr salir del encierro donde se encontraba.

Nuevamente funcionando a pleno, TAPI45 se encuentra camino a casa, con su destino a la vista, ansiando el reencuentro con sus seres queridos.  The end.

Recuerdos cinematográficos

Al igual que lo que le ocurrió a Totó en Cinema Paradiso, el cine siempre ha estado presente a lo largo de mi vida. Pero no confundirse, me refiero a haber sido y ser fiel admirador y espectador empedernido de este entretenimiento y no a mi vida actoral, que en realidad no existe.

Algunos quizás,  de los que me conocen saben de esta historia, por eso, lo que hoy escribo está dirigido a todos aquellos que, solo han podido y pueden  disfrutar de las  películas  desde su casa y se han perdido conocer el cine como lo conocí yo  en  tiempos de la prehistoria.

En  mi época de colegio primario (allá por la década del 60), junto con hermano y amigos  los domingos después de almorzar, plena siesta,  íbamos al “matinée” del Cine Colón para ver series de ciencia ficción clase B y algunas de cowboy.

A eso de las  cuatro, le seguía el “familiar” donde te pasaban dos,  con intervalo incluido. Aquí aprovechábamos para llegarnos hasta el bar de Félix y Juan para comprar los mejores sándwiches de miga nunca degustados. Si mal no recuerdo estaban a la vista debajo de una campana de vidrio sobre el mostrador. No me acuerdo que tomábamos pero si de los sándwiches envueltos en un paquetito que comíamos mientras mirábamos la peli.

Mas de una vez, a mitad de la proyección aparecía el conocido “The end” debido a que el operador confundía el orden de las latas. Lo que provocaba una silbatina infernal, griterío, puteadas a granel y el zapateo de los asistentes que levantaba nubes de  tierra.Lo mismo ocurría cuando la  cinta se cortaba o se trababa en la máquina y había que esperar la reanudación previo corte de otros tantos metros que te obligaban a imaginar las escenas perdidas. Cuando el griterío era ensordecedor hacia su aparición el acomodador de turno para apaciguar los ánimos. 

Con el correr de los años, el entusiasmo por el cine no decayó. En esos tiempos teníamos función  durante toda la semana, dos películas para los martes jueves y sábados y otras dos para miércoles, viernes y domingo. Muchas veces hacía doblete. Pasaban hasta un informativo, Sucesos Argentinos, un poco atrasado ya que casi siempre eran noticias del año anterior y las “colas”, hoy los avances de los films de la semana venidera.  

De la época del secundario recuerdo “Las colegialas se confiesan” que era prohibida para menores de 18 y estuvimos con los amigos estudiando la forma de poder entrar a verla. Al fin lo hicimos, pero fue un fiasco ya que no aporto nada nuevo a lo que ya conocíamos de las femeninas. También de estas épocas son todos los espaguetis- western  como “El dólar marcado” y “Por un puñado de dólares” con Ringo Wood como primer actor, que después me enteré se llamaba Giuliano Gemma. Algunas donde podías ver alguna teta  como al descuido eran las italianas como por ejemplo “Homo eroticus supermacho” con Lando Buzanca que contaba las peripecias de un mucamo que tenía tres 0.

Aparte del cine Colón, teníamos otra sala el Cine San Martín, que nos permitía como en las “grandes ciudades” tener una cartelera mas amplía y la posibilidad de elegir.En estos años muchas veces concurría llevando compañía femenina. A diferencia de algunas parejas  que se iban a las últimas filas para trenzarse en juegos de manos, nos sentábamos invariablemente en las butacas de las filas laterales, a mitad de sala, sobre el pasillo para que nadie se interpusiera delante de la pantalla.

Aclaro que me molestaba y me molesta aun hoy cuando en medio de la función me piden explicaciones sobre la trama o en medio del suspenso te dicen: “Este será el que mato a la chica??. Solo tenían como respuesta un Ggrrrrrrrr ¡¡¡. En el descanso salíamos a comprar chocolates Aero o cruzábamos la calle para tomar un café y fumar un pucho.

Un recuerdo muy especial que conservo,  es de CINERAMA en la ciudad de Córdoba. Para los que no lo conocieron, les cuento que tenía una pantalla de unos quince metros en forma circular. Para poder abarcarla toda con la vista tenías que sentarte a mitad de la sala para atrás  porque sino, te la pasabas girando la cabeza como las lechuzas. La película se proyectaba con tres máquinas al mismo tiempo. Incluso eran filmadas especialmente para este sistema. Era un cine inmenso con butacas acolchadas color naranja, suelo alfombrado. Nada que ver con nuestros salas locales. Aunque vi varias películas en esta sala solo me acuerdo de algunos títulos como “El maravilloso mundo de los hermanos Grimm” , “El mundo está loco, loco, loco”,  “Grand Prix” sobre la Fórmula 1, con un muy buen tema musical,  muchas escenas filmadas desde el auto por lo que parecía que uno lo iba manejando. Creo que fue pionera en su época por estos efectos. Una de las últimas fue “Terremoto”, que sumado a las escenas tenía un innovador sistema de sonido que te  transformaba en una víctima mas del temblor.

Durante mi paso por la facu, allá por la provincia de Santa Fe, también teníamos un cine, el Cine Sombras, donde solíamos  concurrir en patota durante la semana, y algunas veces previo a algún examen  para bajar la presión interna y calmar las ansiedades. De esta época recuerdo cuando una noche lo llevamos al Gringo Podversich (mas o menos así), un entrerriano puro de pedigrí,   a lo que era su primera noche en un cine en su vida. No paraba de hablar y se la paso un mes comentando la experiencia y la película.

En general era omnívoro. Pero uno de los temas preferidos han sido siempre  las de ciencia ficción, aunque de La Guerra de las galaxias” solo vi la primera, pero a “Encuentros cercanos de tercer tipo” creo que 3 o 4 veces. Es difícil enumerar todos los títulos, porque son cientos, tengan en cuenta que el tiempo del que estoy hablando es bastante largo. Elijo  muchas veces por el director o productor, por eso creo que vi todas las de Spielberg, varias de Woody Allen o Clint Eastwood desde que actuó en “Lo bueno, lo malo y lo feo”, Almodóvar, Coppola, Kubrick, etc etc. Las de  James Bond con Sean Connery especialmente etc etc. 

Un párrafo aparte merece el gran Miguel PaulinoTato que por muchísimos años, fue el encargado se decirnos que podíamos  o no ver. Fue el que manejo la tijera de podar desde el 74 a 1983  En Cinema Paradiso esa función la cumplía el cura del pueblo, aunque este solo recortaba los besos. Así tuvimos que esperar varios años para poder ver “La Naranja mecánica” por ejemplo. Lo mismo pasó con  “Ultimo tango en París” donde Marlon Brando daba clases sobre el uso culinario de la manteca (es lo único que me acuerdo de esa película que pudimos ver algunos años después ya que fue prohibida en varios países incluido el nuestro).

Los recuerdos más lejanos que conservo en forma entrecortada como un film viejo  (quizás medio apolillado, por los años) los tengo del cine de mi pueblo natal, La Playosa y que ocurrieron en mi tierna niñez. No recuerdo como se llamaba la sala, pero en esos años pertenecía al Flaco Aimino y a Fazzio. En esos tiempos solía subir las escaleras, hasta el lugar donde el primero de ellos preparaba las cintas para pasarlas ese día. Allí hurgaba  en una caja donde  iban a parar los recortes y yo los  miraba a trasluz tratando de imaginar alguna escena. De esos años tengo grabado en la memoria una película “En la selva no hay estrellas”. Me quedo grabada porque no la entendí y después nunca más oí hablar de ella. Siempre creí que el encargado de pasarla, se habría confundido el orden de los rollos haciendo la trama imposible de entender. Otra que me quedo grabada fue “Ben-Hur” especialmente la escena de la carrera de cuadrigas que es espectacular. 

Lamentablemente todo lo bueno se termina algún día. Eso fue cuando cerraron las salas del pueblo y también esas grandes salas de Córdoba. Creo que la televisión y el video fueron los causantes. Al tiempo, por aquí volvió a reabrir el Colón, pero  hoy solo  traen producciones argentinas para chicos y el sonido es tan malo que se necesitan subtítulos para entenderlas.  En Córdoba de una, se hicieron cuatro, algunas cuando entras te producen claustrofobia, son tan chicas!!. Una buena parte de las funciones se dan para muy poca gente. “Pensé que iba a tener que ver la función sola”  me dijo una mujer mayor una siesta en día de semana cuando entré a la sala y ella era la única espectadora y donde terminamos siendo finalmente cuatro para el truco.

Hoy, debido a que las ocasiones que tengo de ver cine son contadas, estoy un poco más exigente en cuanto a calidad y aprovecho  el tiempo de que dispongo en elegir los mejores filmes. Sigo disfrutando, sentarme en una butaca mullida (sin pururú), piernas estiradas, distenderme  y meterme de cabeza en cada historia que se cuenta para sentirme un rato el protagonista de la película. 

FIN

Super K

super-k.jpg

Esta todo preparado para el estreno a nivel nacional de esta sensacional superproducción de la industria cinematográfica argentina basada en el best seller “Petróleo y Yo”. El próximo 19 de Julio de 2007 en las mejores salas del país podremos disfrutar del avant premier de esta nueva realización dirigida por Nestor I, el genial director de la recordada “El King Shesheador”. 

  Se da la paradoja que esta superproducción es la única que ya esta recaudando fondos (por parte del entorno) aun antes de estrenarse y de que ya cuenta con una dura crítica por parte de los espectadores antes de verla. 

Argumento

Son los inicios del Siglo XXI. El planeta tierra (o parte de el) trataba de recuperarse de la hecatombe provocada por la epidemia causada por el Retrovirus Delarruitis Cepa Unica  que destruyendo todo a su paso, había acabado con las esperanzas de sus habitantes,  revolcándolos en sus miserias mas aterradoras.

En esas circunstancias, llegados  de los confines  mas australes del universo, con su nave interestelar “Penguin I”, hacen su aparición Los Súper K, que toman el poder dejado vacante, por falta de inteligencia y de otros interesados.

Esta pareja de alienígenas  que pertenecen a una raza superior, llamada de los “pholítikos”,  cuentan con algunas características que los hacen muy especiales.  Aunque exteriormente es difícil  distinguirlos  de una persona común  y corriente han desarrollado una gruesa piel que los hace inmune a las adversidades climáticas,  a todo tipo de expresión de compasión, comprensión y misericordia y a todo lo que normalmente afecta al resto de los mortales sin que se les mueva un músculo de la cara.

Un carácter fuerte los hace muy perseverantes en su accionar. No conocen de desmayos en su afán de lograr sus objetivos aun a costa de un gran sufrimiento…por parte de los otros. Tienen la capacidad de adaptarse mediante el cambio de color o camiseta, en cuestión de segundos,  a cualquier medio adverso, tornando un ambiente irrespirable para ellos, en un paraíso,  sintiéndose como peces en el agua en cualquier situación.

Detrás de un rostro petreo esconden sus oscuras intenciones hasta que ya es tarde para sus desprevenidas victimas. Una vez colonizado el nuevo ambiente, permanecen en el,  hasta que acaban con todos los recursos cercanos, buscando inmediatamente un nuevo lugar donde proseguir con sus  fines.

Otra de sus cualidades es el poderoso instinto de conservación que muestran para el y para con  todos sus descendientes, lo que hace que una vez instalados y acomodados en un determinado ambiente se hace imposible ya,  su erradicación posterior.

Provistos de sus trajes intergalácticos especiales, estos le permiten ir almacenando e ir acumulando los  recursos  alimenticios y de los otros, a su alrededor en forma ininterrumpida para ser utilizados luego en caso de tener que levantar vuelo en forma sorpresiva.

Super K es uno de estos ejemplares que tiene a su vez algunos  poderes que le son propios. Un sistema visual bifocal y bi-direccional que le permiten detectar donde hay recursos frescos hasta una distancia de  mil kilómetros. El tener dos puntos de vista le permiten siempre encontrar el camino más fácil y más rápido para conseguir lo que desean, antes que el resto.

Quizás el arma mas importante que posee es el  “Kandidato-konvertidor ,  que simulando se un simple dedo,  hace transpirar sangre al resto de sus congéneres cuando lo utiliza.Este “dedo” verdaderamente revolucionario, cumple muchas funciones. Apoyado sobre su boca y agregando el sonido “SSSHHHHHH”, hace que inmediatamente cesen todas las voces de protesta a su alrededor.Puesto en forma perpendicular sobre su pabellón auricular, y ejerciendo una pequeña presión sobre el mismo,  le permite hacer oídos sordos a todo requerimiento que le hagan llegar. Tocando con su punta el ojo (sano) da claras señales de decir. ¡Cuidado con dejarme afuera del negocio!

El “dedo” utilizado en forma sistemática,  con pequeños movimientos circulares,  en los lugares mas recónditos del cuerpo humano, es capaz  de llevarnos a lo mas alto y a lo mas bajo,  de hacernos sentir las sensaciones mas horribles o mas placenteras, hacernos reír de alegría o hacernos escapar un lagrimón de gratitud, mientras nos corre un escalofría por la espalda.

Mediante este Kandidato-konvertidor o “KK”,  Super K va a producir una de las mayores transformaciones que marcaran por centurias el destino de la tierra y el futuro de sus habitantes. La princesa Super Kristina es elevada al rango de Primer Kandidato en un abrir y cerrar de los dos ojos de Super K.

Super Kristina , que venia sido vestida permanentemente por los mejores modistos del mundo, se la puede ver ahora  de la noche a la mañana con  un  simple baton floreado y pantuflas al tono que le permite mimetizarse con el resto de los terráqueos.

Muy atrás quedo la costumbre de no dar conferencias de prensa, de no  responder ningún tipo de pregunta ante la requisitoria periodística, y de negarse a las  chanzas con algunos de sus entrevistadores.Por el termino de los meses venideros ella se someterá a las preguntas, interrogatorios, cuestionarios y demás,  de todo entrevistador, periodista, encuestador que se le cruce, ya sea de medios escritos,  radiales, televisivos, y/o cualquier otro que exista o se este por inventar. Y a los que no vengan a ella, ella por propia iniciativa, será la que los detectará y se someterá mansamente a tan bajos instintos.

Contestará sobre cualquier tema que se le plantee mostrando siempre la totalidad de su perfecta dentadura, permaneciendo eternamente sonriente, en clara contraposición a lo que venia ocurriendo hasta ahora.  De aquí en mas se la verá nuevamente presente, en el lugar donde tienen su base de actividades, los especimenes de la raza pholítikos,  el templo sagrado de la Kámara de Senadores de la  Nación. Aquí  previa limpieza de las telarañas acumuladas en su  correspondiente aposento por falta de uso, asentara sus posaderas para discursear según la tradición, de utilizar muchas palabras para no decir nada.

Dejara de viajar por el mundo, pasando de los Champs Elyssee parisinos  y la Gran Manzana  a la Villa 31 y Fuerte Apache sin escalas y sin anestesia. Se la verá recorrer infatigable, despeinada y sin desodorante,  distintos centros de refugiados sobrevivientes, interesándose por sus necesidades. Incluso visitando algunos poblados aborígenes. (no será mucho?), dejando de lado las cómodas limusinas por los mas mundanos medios de transportes.

Quizás  aquí se podrá ver la mas  sublimes de las transformaciones conseguidas con el “Kandidato-konvertidor” o “KK” , el hecho de que  la Princesa Kristina verdaderamente se interese por el resto de los mortales,  papel genialmente interpretado por la protagonista, donde pone en cada escena  todas sus cualidades actorales.

La adrenalina va in krecendo, a medida que se acerca Octubre, la actividad de los Super K se vuelve kaótica y alokada, la kampaña entra en su máxima aktividad  hasta que  ocurre lo inokultable………. 

Este thriller político, ciencia ficción- vivencial autobiográfico será recordado largamente y pasará a formar parte de la historia viva del cine catástrofe. Filmada en los parajes mas indómitos y salvajes del conurbano bonaerense. Escenas de hondo realismo que le llegaran, en definitiva al fondo del korazón y de su bolsillo. Con un final electrizante que ni kristo conoce con exactitud ¡

¡No deje de verla¡¡