Caminante. La zaga (Segunda edición)

Hace ya largo tiempo que vengo transitando  “La senda del caminante”  ( vulgarmente “chanchódromo”) que atraviesa gran parte de nuestra ciudad de Sur a Norte o Norte a Sur, que sería lo mismo, con lluvia, con sol o inclusive nevando.  Aunque al caminar casi todo mi cerebro queda en stand by, un parte del mismo, sigue funcionando normalmente (si se le puede llamar de esa manera). Es así que con la observación diaria de los distintos especímenes que pululan por la zona  van surgiendo en forma natural, sosegada, espontanea, laxa, pacífica, relajada, pausada, tranquila (¡ufa!) cualidades o características  que me permitieron hacer la siguiente clasificación, que trata de abarcar la totalidad de los mismos (aclaro que todas mis observaciones hechas corresponden exclusivamente al género Homo eréctil subespecie varillensis andariegus). Sería ideal acompañar esta clasificación con alguna foto de algún ejemplar, pero para no tener problemas de salud, he preferido no hacerlo.

Según Modelo

20150130_202949Caminantes Modelo 80 en adelante: Comprenden aproximadamente un 50% de los observados. Los del género femenino, son los más inquietos y llamativos (baúl  y paragolpes delanteros de generosas dimensiones) y los que motivan a la mayoría del sexo opuesto sacar pecho, esconder la panza y a acelerar el paso tras ellos.

Modelo 60 al 70: representan un 40 % de la muestra  Algunos en buen estado de conservación y otros que pasaron por chapa y pintura. El chasis todavía en condiciones aceptables.

Modelos anteriores al 60: Incluye el 10% restante y son los que se encuentran en condiciones de ingresar al plan canje.

Según sexo

Hombres 30%

Mujeres 40  %

Bombones 30%

Mamitas 10%

Ambivalentes:   No observados

Según su condición:

A ) Caminantes obligados. Raramente solitarios, usualmente se los ve acompañado por otra persona, generalmente su pareja. Se los distingue porque marchan:

               1) por detrás del acompañante, esforzándose por seguirle el paso. Lo hacen con la mirada fija en el piso, hombros caídos arrastrando los pies dando la impresión que son llevados por un collar y correa invisible por la otra persona.20150129_203253

Hace ya largo tiempo que vengo transitando  “La senda del caminante”  ( vulg “chanchódromo”) que atraviesa gran parte de nuestra ciudad de Sur a Norte o Norte a Sur, que sería lo mismo, con lluvia, con sol o inclusive nevando.  Aunque al caminar casi todo mi cerebro queda en stand by, un parte del mismo, sigue funcionando normalmente (si se le puede llamar de esa manera). Es así que con la observación diaria de los distintos especímenes que pululan por la zona  van surgiendo en forma natural, sosegada, espontanea, laxa, pacífica, relajada, pausada, tranquila (¡ufa!) cualidades o características  que me permitieron hacer la siguiente clasificación, que trata de abarcar la totalidad de los mismos (aclaro que todas mis observaciones hechas corresponden exclusivamente al género Homo eréctil subespecie varillensis andariegus). Sería ideal acompañar esta clasificación con alguna foto de algún ejemplar, pero para no tener problemas de salud, he preferido no hacerlo.

Por Modelo

Caminantes Modelo 80 en adelante: Comprenden aproximadamente un 50% de los observados. Los del género femenino, son los más inquietos y llamativos (baúl  y paragolpes delanteros de generosas dimensiones) y los que motivan a la mayoría del sexo opuesto sacar pecho, esconder la panza y a acelerar el paso tras ellos.

Modelo 60 al 70: representan un 40 % de la muestra  Algunos en buen estado de conservación y otros que pasaron por chapa y pintura. El chasis todavía en condiciones aceptables.

DSCN4194bbcModelos anteriores al 60: Incluye el 10% restante y son los que se encuentran en condiciones de ingresar al plan canje.

Por sexo

Hombres 30%

Mujeres 40 %

Bombones 30%

Ambivalentes:   No observados

De acuerdo a su condición:

A ) Caminantes obligados. Raramente solitarios, usualmente se los ve acompañado por otra persona, generalmente su pareja. Se los distingue porque marchan:

               1) por detrás del acompañante, esforzándose por seguirle el paso. Lo hacen con la mirada fija en el piso, hombros caídos arrastrando los pies dando la impresión que son llevados por un collar y correa invisible por la otra persona.

              2) por delante del acompañante, Con las mismas características del anterior pero el acompañante  los va azuzando e increpando para que apuren el paso con una varita en la mano para que no se detengan.

  1. B) Caminantes voluntarios.

               1) Solitarios. Es común que caminen con auriculares puestos escuchando música y disfrutando del paisaje.

               2) En  pareja. En este caso el rasgo distintivo es la  mirada alta y el  paso firme con una perfecta sincronización en la marcha entre ambos ( izquier, derech, izquier, derech). Generalmente caminando a la par.DSCN7661

En algunos casos, marchan delante del acompañante y se los puede confundir con la clase A2, pero en este caso se debe a que tratan de escapar de la cháchara del mismo.

               3) Caminantes en grupos: tres o más que se desplazan ocupando toda la senda y obligando a  los demás a adelantarse por la banquina. Se los observa en charlas animadas donde se intercambia información, haciéndolo por turnos según la distancia a recorrer. A mayor información mayor distancia recorrida. Cuando la buena nueva es muy jugosa, para asimilarla correctamente, el grupo suele detener su marcha en forma abrupta sobre la senda provocando caos y embotellamientos en el tráfico.

Por su periodicidad.

1) Caminante ocasional o lunático. Llamados así porque es el día lunes cuando usualmente se los suele observar. Después de sufrir un ataque de gula durante el fin de semana salen al ruedo para hacer un mea culpa, acallar su conciencia y por lo menos gastar 50 calorías de las 5.500 que consumieron el sábado y domingo.

2) Caminante persistente: Incluye a los que a pesar de hacerlo casi diariamente y del esfuerzo que demuestran nunca lograran los objetivos planeados. Quizás lo alcancen cuando la senda este llegando a alguna localidad vecina.

Según su vestimenta

1) Con ropa deportiva, es decir con la ropa adecuada para la tarea que realizan. Se ven especialmente mujeres, con atuendo, calzado y accesorios al tono.

2) Con ropa de trabajo: aquellos que transitan la senda como paso previo a su llegada al hogar.

20150130_2029493) Con ropa de calle: Son los indecisos que se  niegan a usar los cortos o el jogging principalmente por que no están convencidos  de las bondades de la caminata.

Según la trayectoria:

1) Caminante repetitivo. Son todos aquellos que caminan siempre la misma distancia, no desviándose un ápice del trazado original. En caso de estar la senda ocupada, detiene su marcha y esperan que se despeje.

2) Caminante aleatorio: Son aquellos que como las hojas muertas van para donde sopla el viento. Suelen sorprender al resto de los caminantes al cambiar de dirección sin previo aviso. Sin embargo, en un estudio más a fondo del trayecto que realizan estos individuos se verá que están directamente relacionados con el que llevan a cabo los modelos más nuevos,  que actúan como un polo de atracción. Por eso a esos caminantes también podrían llamárselos  imantados.   DSCN4209aab

Según la actitud:

1) Caminante cazador: se desplazan pausadamente observando detenidamente el andar, características y cualidades de los especímenes del género opuesto. Cuando detectan alguna imperceptible señal, se lanzan al ataque imprimiendo velocidad al andar,  cambiando el curso de su trayecto varias veces si es necesario.

2)  Caminante presa: Generalmente muy vistosos, no pasan desapercibidos nunca. Se detienen, varias veces para acomodar sus atributos y el atuendos.  Emiten feromonas o pequeñas señales que son captadas y analizadas por el género opuesto. Cuando hacen contacto automáticamente aminoran el paso para permitir el acercamiento.

 Con esta clasificación creo haber hecho una descripción completa de la fauna. No es algo estricto ya que cada individuo puede estar comprendido por 2 o más clases, y la inclusión en una u otra categoría puede ir cambiando con el tiempo.

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Navidad con interjecciones

No soy nuevo en esto de las redes sociales, y tampoco un asiduo participante.  Desde aquel chateo por Messenger hasta el twitter de hoy comencé a percatarme que se hizo usual el uso de algunas interjecciones, que justamente sirven para expresar un sentimiento, estado de ánimo, opinión etc., sin necesidad de utilizar muchas palabras.

Hice una pequeña investigación para determinar el significado de las más comunes y evitar así que se presten a malas interpretaciones. Utilizo en este relato de la Navidad,  algunas de ellas y dejo posteriormente lo que significan. Por lo menos para mí.

Se acerca otra Navidad, y personalmente creo que esta fecha con el tiempo ha perdido su verdadero significado. En estos tiempos más que nunca. No es nada nuevo. No obstante, algo característico que  sobrevive en esta fiesta, a pesar del paso de los años, y que la hace muy esperada especialmente en aquellas familias donde hay niños pequeños, es el reparto de regalos que hace Papa Noel a todos los “locos bajitos” (según el decir de Serrat)

Pero no siempre fue así. En el siglo pasado, cuando era chico y lindo, buah! , a los regalos los traía el Niño Dios. Así nos venían machacando nuestros viejos. Papá Noel nunca había salido del hemisferio norte y nosotros ni teníamos conocimiento de su existencia.

Quizás debido  al cambio climático Papá Noel se aventuró hacia regiones más cálidas o  quizás debido a la globalización  que extanjerizó (existe este término??) nuestras costumbres, el Niño Dios fue perdiendo terreno hasta casi desaparecer hoy en día.

En aquellos tiempos era común escribir una carta o nota que tu mamá o papá se encargaban luego de enviar por correo. Nunca dudé que ello no fuera verdad. Y no sé cómo le llegaba, ya que nunca le ponía una dirección.  En la carta tenía que mentir un poco, contando lo bien que me había portado durante todo el año, en el cole, en mi casa, nunca una pelea con mi hermano ni con nadie, nunca una mala palabra,  o casi nunca una mentira, ji ji ji . Cumpliendo estos requisitos era casi seguro que recibiríamos el regalo que pedíamos. O un regalo por lo menos, no siempre lo que queríamos. Quiero una bicicleta escribí, y me trajo un pantalón corto con tiradores, puajj. ¡¡Es que no tenía más lugar en la bolsa decía mi mamá eh?!!

Quiero un autito a control remoto (con cable, el inalámbrico no existía)  y me trajo un Juego de la Oca. Quiero un MECANO, y me trajo un frasco de perfume, uf!. Pensaba yo: ¿sabrá leer el Niño Dios???

Recuerdo especialmente el rifle  a compresión con resorte,  que disparaba un corchito simulando una bala, pero que venía  atado con un hilo para no perderlo y no causar daño a nadie o los revólveres a ceba con varios rollitos de repuesto de varios colores y la estrellita dorada de sheriff, guau!. Con ellos creo que como John Wayne, exterminé a los apaches, sioux, pieles rojas, mohicanos  y el cacique Toro Sentado inclusive, de Norteamérica. ja ja ja ja

cawboyAh! De todos modos, recibiera lo que recibiera era feliz.

La noche del 24 se hacía interminable. Era  estresante (en esa época no se conocía este término), estaba nervioso y cada 5 minutos miraba el arbolito para ver si había algo. Seguramente vendrá bien tarde, decía mi papá, ya que empezó el reparto por el otro lado. Ufa!! la p. m. q. l. p., será posible que todas las navidades pasara lo mismo y siempre quedaba para el último.

Otra cosa importante era que el Niño Dios solo te visitaba en tu casa. Muchas veces nos íbamos a pasar la fiesta de los parientes, de unas tías, o abuela a otro pueblo. Esto era grave, ya que al enterarnos a último momento de los planes de nuestros padres, no teníamos forma de comunicar el cambio de domicilio.  ¡¡Por aquí no va a pasar, porque no sabe dónde estás ¡eh! decía mi tía Chita en La Playosa!! y hacía crecer aún más mi ansiedad.

A pesar del deseo de poder ver en persona al Niño Dios, nunca lo pude hacer! je je je. Nos íbamos a la cama bastante tarde a nuestro pesar, por mandato de los viejos, y a pesar del esfuerzo para no dormirme, shshsh, en el silencio de la noche tratando de escuchar algún ruido extraño, terminaba haciéndolo. ¡Si lo escuchamos te llamamos!  decía mi viejo. JA   JA   JA  ¡Mentirassss!. Nunca lo hicieron.

A la mañana temprano cuando cantaban los gallos, despertábamos,  saltábamos de la cama y corríamos al arbolito, atropellándonos por llegar primero. Oh! Ahí estaban!!

Algunas veces, ocurrió que por la noche, el Niño Dios audazmente se introducía en nuestro dormitorio y dejaba el presente al pie de la cama. ¡¡Ay Tan cerca y yo durmiendo!! pensaba.

Ah! En un abrir y cerrar de ojos arrancábamos con los dientes el papel del envoltorio para ver que nos había traído!!!.  Si no era lo que habíamos pedido, el desencanto duraba una milésima de segundo. Lo importante en definitiva era recibir algo!!

Gritando, con gran algarabía, nos íbamos al dormitorio de nuestros padres, que descansaban plácidamente luego del trasnoche. Desplegando sus dotes actorales, preguntaban con inocencia: ¿Que te trajo??? Nosotros lo escuchamos anoche cuando dejaba los regalos, nos decían. Y por qué no me llamaste??? decía yo abrazando el regalo.

Que manga de mentirosos que eran, pero que bien nos sentíamos.

Luego de desayunar o antes también, salíamos a la vereda y allí nos encontrábamos con nuestros amigos del barrio, y cada uno mostraba lo que había recibido, dábamos explicaciones sobre sus cualidades y usos, los intercambiábamos para poder estudiarlos uno por uno y nos organizábamos para jugar con cada uno de los regalos en forma igualitaria.

Hey!! Cuídenlo que hasta la próxima Navidad no tendrán otro nos decía mi vieja. Sin embargo con el paso de los días y por el uso intensivo se iba desgastando poco a poco hasta romperse. Lo emparchábamos con cinta, hilo, alambre, engrudo, plasti-cola, y en casos extremos con Poxiran para extender su vida útil.

No recuerdo cuando toda esa magia desapareció y se transformó en realidad. Debí ser, bastante,  bastante grandecito ya (ja ja ja). Siempre fui inocente!!  Posiblemente fue cuando comenzamos a encontrar el día anterior a la Navidad en el ropero de mis viejos los regalos que luego aparecían por la mañana.

En fin!!. En los 90 me toco desempeñar el papel de Niño Dios-Papa Noel desde la vereda del frente.

Aquí tuve un gran dilema: cual  de los dos era el que traía los regalos. La balanza fue inclinándose lentamente hacia el foráneo. Era más pintoresco, tenía una buena logística de distribución ya que contaba con  medio de transporte propio para el reparto, y huy! con un poco de suerte podía vérselo en persona en la noche del 24. Jo jo  jo.   Bah! Me ganó o le dejé ganarla batalla.

En estos años, mis hijas también escribieron algunas cartitas. No muchas.  Algún desgraciado las avivó muy temprano.

De todos modos lo vivido fue inolvidable.

A diferencia de mi niñez, ellas recibieron siempre muchos regalos. Papá Noel los dejaba uno para cada una, en el arbolito de cada familiar cercano.  P1060011

Debido a las nuevas formas de comunicarse, Papá Noel siempre sabía a donde iban, y les llevaba sus regalos estuviesen donde estuviesen. Como hace para saber??, preguntaban. Le hable por teléfono!! contestaba. Trasladarnos junto con los regalos, todos juntos no era fácil. Requería horas de  preparación secreta.

Les hicimos más fácil las cosas, menos traumáticas, al entregar los regalos en la misma noche de Navidad. Lo único que pudimos hacer, fue retrasar la entrega hasta después de las 12. Y costaba lograrlo ante la insistencia tenaz.

Hoy los chicos vienen con la información incorporada en su chip, de que Papá Noel no existe. Nos hacen creer que creen, creyendo que nosotros les creemos, para pedir su regalo, ja ja. Siguen alegrándose y agradecen al recibirlos. Pero ese momento es fugaz y dura menos de lo que duran los fuegos artificiales.

Feliz Navidad para todos!!

SIGNIFICADOS

ja: risa con sarcasmo, afirmando como te lo dije! , lo sabía!
ja ja: risa un poco obligada
ja ja ja: risa divertida, verdadera
ja ja ja ja: risa muy divertida
ja ja ja ja ja: risa chupamedia
jaj hja jj jaaj ajjajj: cagarse de risa
JA JA JA: cuando algo no te gusto, sin gracia
je je: risa falsa, irónica, doble sentido, diabólica
ji ji: risa traviesa, malévola, reprimida
jo jo: risa soberbia, burlona, hipócrita, de Papá Noel
ju ju: risa escondida, tapándose la boca, sin mostrar los dientes
ah!: entendimiento, placer
ay!: dolor, pesar
bah!: desprecio
buah!: tristeza
eh!: rechazo
eh?: escuche bien
oh!: asombro
guau!: admiración
shshsh: silencio
uf-ufa!: cansancio, fastidio
puaj!: asco
hey!: llamado de atención
huy!: sorpresa por algo insólito

Abrazos y despedidas

Llega la época del año donde muchos deciden tomar sus inmerecidas vacaciones cortas. Digo, inmerecidas porque son cortas ya que cada uno debería hacerse acreedor  por lo  menos a dos meses de relax total. (El del pantalón rojo puede).

Algunos deciden viajar por aquí nomás, otros mas osados toman el avión en busca de sol y playa o lugares exóticos mas allá.

En todos los casos se repite el ritual de la despedida. Se vayan por medio día o por dos meses, existe esa costumbre del viajero en ciernes, de pasar por tu casa para saludar y avisar que se van. Por lo menos esto es lo que sucede por estos lados.

Este viaje de familiares y amigos no es que haya surgido de un día para el otro, lleva meses de preparación. Uno ya estaba enterado. En este encuentro se usan las consabidas frases de rigor como ser: ¿A que hora salen? ¿Tienen reservación? ¿Cuando vuelven? ¿Es all inclusive?  ¿Dejaron la comida para el perro? ¿Cerraron el gas? etc. etc. Preguntas sobre las cuales a esta altura uno ya sabe todas las respuestas.

Por eso prefiero solo un ¡Buen viaje! ¡Que  lo disfruten!  No me importa como lo hagan, solo que lo hagan carajo.    

Me dan cierta cosa las despedidas de este tipo. Prefiero hacerlas bien cortas o pasarlas por alto. Es como que saludas por si las dudas no nos volviéramos a ver o partieramos al destierro. (+ +Vade retro + +) Y eso que no soy supersticioso. Quizás algún/a psicólogo/a diga que  en el fondo subyace este tipo de temor aunque sinceramente no lo siento.

¿Porque entonces toda esta escena, si  cuantas  veces ocurre que por semanas enteras dejamos de ver a un amigo en el pueblo que ahora se va  solo por tres días a la playa? ¿Acaso es por la distancia? ¿A mayor distancia del punto vacacional, mayor tiempo de despedida?  O es proporcional a lo que dure su ausencia? ¿No sentimos lo mismo cuando el ser querido está  a la vuelta de casa que a tres mil kilómetros de distancia?  

Aclaro, que no es que uno quiera irse sin avisar, como sin pagar las cuentas pendientes. No. A lo que me refiero es a ese momento crucial, cuando te subía al auto con las valijas y partís. Y también con tu familia (Me había olvidado). Particularmente, cuando me ha tocado viajar cerca o lejos allende los mares he tratado que el momento de la partida sea lo mas discreta posible. Que el momento de salir sea una cosa casual, como decir voy hasta la farmacia a comprar  aspirinas y vuelvo. Minga.

Que no requiera muchas palabras y me libre de escenas sentimentales. Y he comprobado que en estas situaciones con mi mujer nos complementamos de manera perfecta. Somos  el día y la noche.  Ella es la que, siempre,  se encarga de repartir los saludos a diestra y siniestra previos al viaje.

Como ven, de las dos situaciones (partida-regreso), prefiero ampliamente la segunda, es decir, el saludo al regresar. Aunque este encuentro signifique reconocer que  las vacaciones están kaput.  El regresar ya es todo un  logro, y si lo hacemos sin haber sufrido ninguna de las cosas que te pueden pasar cuando viajas, vale doble. Eso sí, cuando estas de regreso tratá de saludar a todos en las próximas horas antes de que se te pase el efecto vacacional, que ocurre al día siguiente cualquiera haya sido la extensión de las susodichas. Y no se les ocurra nunca volver de las mismas un día lunes. En pocas horas podes tener  todos los síntomas prevacacionales agravados. En este punto habría mucha tela para cortar. 

Siguiendo con el hilo y lo dicho, otro caso digno de mención es cuando algún amigo pasa a saludar o viene de visita por casa y no necesariamente a pedirte plata. Es muy raro que la puerta de mi hogar esté con llaves (chorros abstenerse porque no hay nada de valor). Muchos llaman a la puerta y se quedan esperando que uno vaya a atenderlos. ¿Para queeeee? ¿Hace falta decirles que como amigos que son, no necesitan anunciarse ni pararse en la puerta a esperar? A los amigos, los considero parte de mi familia más cercana y como tal, son dueños también de mi casa. No necesitan permiso para entrar. Son libres de ir y venir cuando les plazca.  Por supuesto que daría que  pensar si viniera siempre cuando mi mujer está sola, o mas grave aún, siempre a la hora de comer.

Y eso me lleva al momento en que se van. Algunos tienen la costumbre de acompañarte hasta la puerta o la vereda para despedirte. No esperen eso de mi parte, sería como salir a despedir a mi mujer o a alguna de mis hijas cada vez que salen de casa. ¡Cosa de locos!Por eso cuando voy a la casa de un amigo,  abro la puerta (si no esta trancada) asomo la cabeza con un ¡Bueeeenas!, como todo anuncio de llegada y atropello. ¡Y aguántesela!

Y cuando termina el encuentro, no espero que me acompañen hasta afuera porque ya conozco el camino de salida salvo que lo hagan para asegurarse de que uno efectivamente se vaya de su casa. Que en este caso lo comprendería. Por última vez les digo que todo lo que uno tenga para contarles, lo dirá dentro de la casa y no en la vereda para que se enteren todos los vecinos.

Por último para despedirme solo quiero dejarles estas sencillas dos palabras: ¡Hasta luego!  

*Basado en hechos reales. Hecho el depósito que marca la ley, queda prohibido todo tipo de epítetos contra el autor.

Recuerdos cinematográficos

Al igual que lo que le ocurrió a Totó en Cinema Paradiso, el cine siempre ha estado presente a lo largo de mi vida. Pero no confundirse, me refiero a haber sido y ser fiel admirador y espectador empedernido de este entretenimiento y no a mi vida actoral, que en realidad no existe.

Algunos quizás,  de los que me conocen saben de esta historia, por eso, lo que hoy escribo está dirigido a todos aquellos que, solo han podido y pueden  disfrutar de las  películas  desde su casa y se han perdido conocer el cine como lo conocí yo  en  tiempos de la prehistoria.

En  mi época de colegio primario (allá por la década del 60), junto con hermano y amigos  los domingos después de almorzar, plena siesta,  íbamos al “matinée” del Cine Colón para ver series de ciencia ficción clase B y algunas de cowboy.

A eso de las  cuatro, le seguía el “familiar” donde te pasaban dos,  con intervalo incluido. Aquí aprovechábamos para llegarnos hasta el bar de Félix y Juan para comprar los mejores sándwiches de miga nunca degustados. Si mal no recuerdo estaban a la vista debajo de una campana de vidrio sobre el mostrador. No me acuerdo que tomábamos pero si de los sándwiches envueltos en un paquetito que comíamos mientras mirábamos la peli.

Mas de una vez, a mitad de la proyección aparecía el conocido “The end” debido a que el operador confundía el orden de las latas. Lo que provocaba una silbatina infernal, griterío, puteadas a granel y el zapateo de los asistentes que levantaba nubes de  tierra.Lo mismo ocurría cuando la  cinta se cortaba o se trababa en la máquina y había que esperar la reanudación previo corte de otros tantos metros que te obligaban a imaginar las escenas perdidas. Cuando el griterío era ensordecedor hacia su aparición el acomodador de turno para apaciguar los ánimos. 

Con el correr de los años, el entusiasmo por el cine no decayó. En esos tiempos teníamos función  durante toda la semana, dos películas para los martes jueves y sábados y otras dos para miércoles, viernes y domingo. Muchas veces hacía doblete. Pasaban hasta un informativo, Sucesos Argentinos, un poco atrasado ya que casi siempre eran noticias del año anterior y las “colas”, hoy los avances de los films de la semana venidera.  

De la época del secundario recuerdo “Las colegialas se confiesan” que era prohibida para menores de 18 y estuvimos con los amigos estudiando la forma de poder entrar a verla. Al fin lo hicimos, pero fue un fiasco ya que no aporto nada nuevo a lo que ya conocíamos de las femeninas. También de estas épocas son todos los espaguetis- western  como “El dólar marcado” y “Por un puñado de dólares” con Ringo Wood como primer actor, que después me enteré se llamaba Giuliano Gemma. Algunas donde podías ver alguna teta  como al descuido eran las italianas como por ejemplo “Homo eroticus supermacho” con Lando Buzanca que contaba las peripecias de un mucamo que tenía tres 0.

Aparte del cine Colón, teníamos otra sala el Cine San Martín, que nos permitía como en las “grandes ciudades” tener una cartelera mas amplía y la posibilidad de elegir.En estos años muchas veces concurría llevando compañía femenina. A diferencia de algunas parejas  que se iban a las últimas filas para trenzarse en juegos de manos, nos sentábamos invariablemente en las butacas de las filas laterales, a mitad de sala, sobre el pasillo para que nadie se interpusiera delante de la pantalla.

Aclaro que me molestaba y me molesta aun hoy cuando en medio de la función me piden explicaciones sobre la trama o en medio del suspenso te dicen: “Este será el que mato a la chica??. Solo tenían como respuesta un Ggrrrrrrrr ¡¡¡. En el descanso salíamos a comprar chocolates Aero o cruzábamos la calle para tomar un café y fumar un pucho.

Un recuerdo muy especial que conservo,  es de CINERAMA en la ciudad de Córdoba. Para los que no lo conocieron, les cuento que tenía una pantalla de unos quince metros en forma circular. Para poder abarcarla toda con la vista tenías que sentarte a mitad de la sala para atrás  porque sino, te la pasabas girando la cabeza como las lechuzas. La película se proyectaba con tres máquinas al mismo tiempo. Incluso eran filmadas especialmente para este sistema. Era un cine inmenso con butacas acolchadas color naranja, suelo alfombrado. Nada que ver con nuestros salas locales. Aunque vi varias películas en esta sala solo me acuerdo de algunos títulos como “El maravilloso mundo de los hermanos Grimm” , “El mundo está loco, loco, loco”,  “Grand Prix” sobre la Fórmula 1, con un muy buen tema musical,  muchas escenas filmadas desde el auto por lo que parecía que uno lo iba manejando. Creo que fue pionera en su época por estos efectos. Una de las últimas fue “Terremoto”, que sumado a las escenas tenía un innovador sistema de sonido que te  transformaba en una víctima mas del temblor.

Durante mi paso por la facu, allá por la provincia de Santa Fe, también teníamos un cine, el Cine Sombras, donde solíamos  concurrir en patota durante la semana, y algunas veces previo a algún examen  para bajar la presión interna y calmar las ansiedades. De esta época recuerdo cuando una noche lo llevamos al Gringo Podversich (mas o menos así), un entrerriano puro de pedigrí,   a lo que era su primera noche en un cine en su vida. No paraba de hablar y se la paso un mes comentando la experiencia y la película.

En general era omnívoro. Pero uno de los temas preferidos han sido siempre  las de ciencia ficción, aunque de La Guerra de las galaxias” solo vi la primera, pero a “Encuentros cercanos de tercer tipo” creo que 3 o 4 veces. Es difícil enumerar todos los títulos, porque son cientos, tengan en cuenta que el tiempo del que estoy hablando es bastante largo. Elijo  muchas veces por el director o productor, por eso creo que vi todas las de Spielberg, varias de Woody Allen o Clint Eastwood desde que actuó en “Lo bueno, lo malo y lo feo”, Almodóvar, Coppola, Kubrick, etc etc. Las de  James Bond con Sean Connery especialmente etc etc. 

Un párrafo aparte merece el gran Miguel PaulinoTato que por muchísimos años, fue el encargado se decirnos que podíamos  o no ver. Fue el que manejo la tijera de podar desde el 74 a 1983  En Cinema Paradiso esa función la cumplía el cura del pueblo, aunque este solo recortaba los besos. Así tuvimos que esperar varios años para poder ver “La Naranja mecánica” por ejemplo. Lo mismo pasó con  “Ultimo tango en París” donde Marlon Brando daba clases sobre el uso culinario de la manteca (es lo único que me acuerdo de esa película que pudimos ver algunos años después ya que fue prohibida en varios países incluido el nuestro).

Los recuerdos más lejanos que conservo en forma entrecortada como un film viejo  (quizás medio apolillado, por los años) los tengo del cine de mi pueblo natal, La Playosa y que ocurrieron en mi tierna niñez. No recuerdo como se llamaba la sala, pero en esos años pertenecía al Flaco Aimino y a Fazzio. En esos tiempos solía subir las escaleras, hasta el lugar donde el primero de ellos preparaba las cintas para pasarlas ese día. Allí hurgaba  en una caja donde  iban a parar los recortes y yo los  miraba a trasluz tratando de imaginar alguna escena. De esos años tengo grabado en la memoria una película “En la selva no hay estrellas”. Me quedo grabada porque no la entendí y después nunca más oí hablar de ella. Siempre creí que el encargado de pasarla, se habría confundido el orden de los rollos haciendo la trama imposible de entender. Otra que me quedo grabada fue “Ben-Hur” especialmente la escena de la carrera de cuadrigas que es espectacular. 

Lamentablemente todo lo bueno se termina algún día. Eso fue cuando cerraron las salas del pueblo y también esas grandes salas de Córdoba. Creo que la televisión y el video fueron los causantes. Al tiempo, por aquí volvió a reabrir el Colón, pero  hoy solo  traen producciones argentinas para chicos y el sonido es tan malo que se necesitan subtítulos para entenderlas.  En Córdoba de una, se hicieron cuatro, algunas cuando entras te producen claustrofobia, son tan chicas!!. Una buena parte de las funciones se dan para muy poca gente. “Pensé que iba a tener que ver la función sola”  me dijo una mujer mayor una siesta en día de semana cuando entré a la sala y ella era la única espectadora y donde terminamos siendo finalmente cuatro para el truco.

Hoy, debido a que las ocasiones que tengo de ver cine son contadas, estoy un poco más exigente en cuanto a calidad y aprovecho  el tiempo de que dispongo en elegir los mejores filmes. Sigo disfrutando, sentarme en una butaca mullida (sin pururú), piernas estiradas, distenderme  y meterme de cabeza en cada historia que se cuenta para sentirme un rato el protagonista de la película. 

FIN

Tres palabras

Por favor,  gracias,  lo siento 

Creo que  estas tres palabras deberían ser declaradas  de uso diario obligatorio en toda conversación donde se empleen más de cuatro palabras;  en toda discusión;  cuando debamos dar o pedir una explicación;  cuando pidamos o demos nuestra opinión, es mas, deberían  ser las primeras en pronunciar, ante  cualquier cosa que tengamos que decir. Es decir, siempre

Tres palabras que  todos sabemos lo que cada una significan, simples, sencillas, no necesitan ser explicadas. Decirlas o no,  puede marcar la diferencia entre recibir una sonrisa o un gruñido.    

Tres palabras que se llevan muy bien con muchas otras y que combinan a la perfección.Por ejemplo: Gracias por escucharme¡  ,No puedo dejarte ir sola, lo siento¡¡ Por favor dejame que te ayude¡¡  que lograrán hacer sentir bien a la otra persona,  y lo no menos importante, hacernos sentir bien con nosotros mismos. 

Tres palabras, que veo que la gran mayoría no utiliza(mos). Se mezquina el uso de las mismas; en general, cayeron en el olvido en las grandes ciudades y se va por el mismo camino en los pueblos como en el que  vivo.Porque  a pesar de que el pueblo es chico, nos vemos las caras mas seguido y nos conocemos, parecería que tenemos miedo de decirlas y/o pasar por boludos.

Perdimos con el tiempo esa “buena educación” que una vez tuvimos?  Es síntoma de debilidad  decirlas?  Es necesaria la prepotencia  para hacernos escuchar y lograr que nos presten atención?  Porqué en los mas jóvenes es difícil escucharlas? No sería también, un indicador de respeto hacia el otro?

El ser amables con la persona que nos atiende en el banco, la panadería, oficinas públicas, etc. etc. no haría más placentero o llevadero el momento para ambas partes Decir: Por favor, necesito… Lo siento, no tengo el cambio justo o  Gracias por atenderme  aunque sepamos que esa es su obligación.  Al decirlas, haremos que la otra persona se sienta,  reconocida, apreciada, valorada en su puesto,  y seguramente le  habremos mejorado aunque sea en pequeña medida parte de su día. 

Tuve la suerte de viajar una vez al “gran país del norte”  y de ese viaje me quedo grabado la forma de actuar del americano (por lo menos una buena) con que me crucé y traté. Ellos nunca se olvidan de decir gracias ante el hecho más  insignificante como podría ser el ceder el paso. Pedir perdón o decir lo siento cuando al pasar cerca  alguien osó rozarte sin querer o por favor cuando quieren pedirte la hora. Noté  que estas palabras las tienen a flor de labios y las utilizan constantemente. Había leído sobre esto en un artículo en alguna revista y lo pude comprobar personalmente.  Porque no copiar esta buena costumbre?

Pero  estas poderosas palabras, son aun más importantes cuando las utilizamos en nuestro trato diario con aquellas personas por las cuales sentimos algo especial, aquellas que  apreciamos, queremos y realmente nos importan. Cuantas veces unas palabras dichas de más a un amigo/a, a un  familiar han hecho que este se alejara o se sintiera ofendido. Entonces, guardemos nuestro pseudo orgullo y digamos de frente: Lo siento, me equivoque.

No nos olvidemos nunca de darle las gracias cuando vienen a ayudarnos o a simplemente preguntarnos que nos pasa, en algunos de esos días que andamos decaídos  o cuando todo parece que nos sale mal. No tengamos miedo de decir Por favor cuando le pidamos su opinión acerca de algo que nos preocupa o necesitemos una mano para hacer o terminar determinada tarea. 

Porque no intentamos utilizar un poco mas estas tres palabras que no son difíciles de pronunciar, ni de recordar. Por pura cortesía. Por solo placer. Sería muy bueno  hacerlo y que esto se convirtiera en un hábito.