Sobre cierto concierto en Carrilobo

Ayer como un regalo de Reyes no pedido y un poquito a destiempo tuve  la oportunidad de asistir a un evento que podría catalogar como único e irrepetible,  que tuvo como protagonistas al gran tenor Gustavo Porta, la soprano Cecilia Lapponi (su esposa) acompañados por el piano y la pianista (como era de esperar), Susana Cardonnet del teatro Colón de Buenos Aires.

Único porque para los habitantes de esta región, de las entrañas del este cordobés, las posibilidades de ver  un espectáculo como este,  tiene las mismas probabilidades de que te  puedas encontrarte un día con Julia Roberts en la verdulería de la esquina de tu casa.

 Irrepetible ya que esta fue la primera vez que este notable cantante lírico, pudo ofrecer un concierto en su pueblo natal,  Carrilobo, algo que según sus propias palabras anheló desde siempre.

Así es que a media tarde, en compañía de algunos amigos  y respectivos acoplados, nos dirigimos hacía esa localidad, para poder estar temprano y lograr una buena ubicación. El espectáculo se llevó a cabo al aire libre, tuvo como escenario el atrio y los escalones de la entrada a la pequeña iglesia del pueblo. Frente a el, sobre  la calle estaba ubicadas las sillas donde se ubicaron todos sus familiares, muchos amigos y algunas autoridades. Un poquito mas atrás el resto del público.  

El evento contó con una muy buena organización. Para evitar ruidos molestos, se cercaron dos cuadras a la redonda, donde no se podía transitar con vehículos y se sugería dejar los chicos menores de 10 años y la suegra parlanchina en su casa.

Ya que se trató de un espectáculo musical, como nota discordante podría señalar, el mal funcionamiento del aire acondicionado (faltaron dos grados para que el asfalto entrara en ebullición), y la falta de un puestos de alquiler de sombrillas, de venta de choripan y de bebidas frescas.

El espectáculo comenzó  a la hora señalada, 9y30. Justo cuando el sol se escondía tras la iglesia y dejaba de pegarte en la frente. En forma sincronizada, comenzó a soplar una leve brisa desde el norte que bajo en algunos grados la temperatura reinante.

Porta comenzó el concierto con Aurora, se lo noto muy emocionado tras el recibimiento dado por todos los presentes que lo aplaudieron de pie. Luego nos paseó junto con su mujer por distintos temas que incluyeron partes de óperas y operetas, zarzuelas, arias y canciones napolitanas.

Quiero aclarar que estoy como de aquí a la Quiaca  de ser estudioso, especialista, conocedor o como quieran llamarle  de la  música clásica o de la lírica. Simplemente me gusta  y punto. Disfruto el escuchar tanto como lo hago con otros géneros, y aunque mucha veces ni pueda entender la letra. Solo se, que despierta en mi, mil sensaciones distintas y todas agradables por supuesto, y  que al no saber utilizar las palabras correctas  para explicarlas podríamos estar empantanados aquí, hasta el año que viene.

Con buen tino, y para desasnarnos un poco, los organizadores colocaron un locutor, también en el atrio, que fue el encargado de presentar y explicar en breves palabras las obras que se iban escuchando. Locutor que también demostró, por algunos bloopers que cometió, que era el, el  mas neófito en el tema que el resto de los asistentes.

De lo que escuche anoche, puedo enumerar a las que mas me conmovieron y fueron, Torna a Surriento, La donna é mobile, Core  `ngrato, Non ti scordar de me, Granada, parte de La Boheme, E lucervan le stelle, Vissi d`arte y otras tantas.

Con el clásico, O sole mio, , aunque el sol hacia rato que había desaparecido, trató de terminar la actuación. En el primer bis, Cecilia, entonó Alfonsina y el mar, con el que hizo moquear a una gran cantidad de asistentes.  Le siguió Nessun Dorma y finalizaron a dúo con Brindis de La Travista acompañados por las palmas de todos los asistentes.

En el final, cerca de medianoche, con mucha emoción a diestra y siniestra,  recibió  el título de ciudadano ilustre y otros presentes y de todos los  presentes, infinidad de abrazos, felicitaciones y expresiones de cariño.

Con seguridad que los quinientos y pico presentes, asistimos a un espectáculo de calidad internacional en plena zona rural, a la vuelta de casa y como dije al principio, único e irrepetible.  

Notas a los pieces

Gustavo Porta y Cecilia Lapponi viven en Verona, Italia desde hace unos años.

Todo lo recaudado en el evento, fue a beneficio de la escuelita rural Jonas Salk de la zona de Carrilobo, donde el tenor hizo la primaria.