Guacamayo Lodge en Reserva Cuyabeno

Al llegar al lodge lo primero que pensé es que por fin podría dormir en una cama de verdad después de dos días de dormitar sentado.  Luego de las explicaciones básicas sobre el DSCN1519funcionamiento del lugar nos dirigimos a nuestra habitación/cabaña, que se encuentra una  junto a otras debajo de un techo común hecho de hojas de palmera.

No es fácil dormir con la adrenalina a full por lo que agarro mi cámara y salgo a recorrer el lugar. Después de un rato ya estamos nuevamente en los botes para llegarnos a una gran laguna cercana. Lo de gran es un decir, ya que se encuentra con muy poco agua. El lugar es muy lindo y podemos ver cantidad de aves y algún caimán que aparece con el correr de la hora. Algunos aprovechan para disfrutar del agua, en DSCN1450un sitio seguro. Otros nos quedamos a contemplar el atardecer desde tierra firme.

Más  tarde de regreso tenemos nuestra primera cena, en el comedor común donde nos agruparemos de aquí en más,  según el idioma. Español por un lado, inglés por el otro. Con nosotros cena un par de arañas de gran tamaño que nos observan tranquilamente desde el techo. En estas dependencias hay luz provista por pantallas solares hasta las 22 horas. En el resto del lodge solo de 18 a 22 por lo que recurrimos a nuestras linternas.

DSCN1671Como me gusta hacer cada vez que llego a un nuevo lugar, todos los días me levanto bien temprano para contemplar la tranquilidad del amanecer y los sonidos de la naturaleza que comienzan  a escucharse con la salida del sol. Hay una gran torre de observación especial para esto, desde donde se puede apreciar el techo de la selva y las aves que comienzan a despertar.

Durante la noche y en completa oscuridad desde esta posición se puede ver el cielo poblado de estrellas con la gran vía láctea en el centro. Un espectáculo sin costo, acompañado solo por los sonidos nocturnos de aves e insectos.

DSCN1894Durante los días pasados en la Reserva Cuyabeno tuvimos oportunidad de caminar durante el día y por la noche por la espesa selva siguiendo alguna senda apenas marcada conociendo la flora y fauna, descripta hábilmente por nuestro guía Willy. Navegamos por distintos ríos y arroyos y visitamos la comunidad indígena de San Victoriano   donde aprendimos a hacer  una especie de pan de yuca. Practicamos tiro con la cerbatana, que es /era utilizada por los indígenas para cazar por medio de sus dardos impregnados de curare.  De aquí nos dirigimos a DSCN3331visitar al chamán de la aldea, Delio, que nos realiza una representación de una sesión de ayahuasca, sin ayahuasca de por medio. Mariela, una española que tiene experiencia en el tema, se presta como paciente  para este acto.

Al transitar por los arroyos con poca agua, por efecto del ruido del motor o golpeando el piso de la embarcación logramos que muchos peces comiencen a saltar sobre el agua. Algunos aciertan sobre la canoa provocando la desesperación de alguna de las mujeres que comienzan a gritar y patalear haciendo peligrar la estabilidad del bote.

DSCN1961Al hacerlo por la selva, hay que tener mucho cuidado donde pisar porque podes terminar resbalando o empantanado hasta la cintura en medio de los “barros movedizos”. Situación de la que no es fácil salir sin ayuda.

Después de cuatro días intensos, no despedimos de este inolvidable lugar y emprendemos el camino inverso al de nuestra llegada, terminando nuevamente en Lago Agrio para seguir rápidamente  hacia Coca. Pero esa es otra historia.

FIN CAPITULO 3

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CAMINO A LAGO AGRIO

La distancia a recorrer eran más o menos 250 km, el tiempo de viaje 7 horas. Algo no me cerraba. Como el cansancio era mucho deje las preguntas para más tarde y cerré los ojos. No tarde mucho en darme cuenta que no iba a ser fácil dormir. Primero una curva cerrada a la izquierda, luego otra a la derecha, una bajada brusca y una subida empinada. Eso, repítanlo unas 500 veces. Esa era la ruta que atraviesa dos cadenas montañosas y un valle,  que teníamos que transitar para llegar  a nuestro destino. Como iba en la primera fila con cada curva ya me imaginaba estar o despistando o chocando con el vehículo de la mano contraria que venía con luz alta. Me ajuste el cinturón lo más fuerte que pude para evitar el bamboleo de un lado a otro rogando llegar sin novedad. Es justo decir que la ruta estaba en impecables condiciones, con muy buena demarcación y el chofer parecía saber manejar.Esta fue nuestra segunda noche.

Me desperté al amanecer, llegando a la ciudad. Nos dirigimos hasta el Hotel D’ Mario para desayunar y esperar otro colectivo encargado de llevarnos por un próximo tramo. DSCN1167En el desayunador de este hotel nos congregamos una buena cantidad de turistas, con destino a la selva, aunque no a un mismo hospedaje.  Escuchamos hablar en varias lenguas,  la que mejor entendí a esa hora de la mañana fue el español. Para matar el tiempo recorrimos caminando las calles  de los alrededores  que recién comenzaban a moverse.

Nuevamente cargar nuestras valijas y partir en un viaje de dos horas. Desde aquí en adelante el calor abrasador no nos abandonaría más. Calor,  que dicho por los lugareños no era usual. La duda,  es si era más, o menos,  caluroso que lo habitual.

Llegamos a un lugar denominado El Puente, que como la palabra lo dice, se trataba de un puente sobre el Río Cuyabeno. Abajo, se veían aguardando una serie de canoas.  Aquí nos hallábamos en la entrada a la Reserva de Producción de Fauna de Cuyabeno, a la cual queríamos conocer.DSCN3674

Todas las valijas luego de bajarlas, se fueron apilando en distintos montones según el Lodge de destino de cada uno. En pleno mediodía y a pleno sol nos dirigimos hacia una especie de Restaurante donde tuvimos un pequeño refrigerio (plato de pasta frio) antes de embarcarnos en nuestro bote.

DSCN1180Por fin dieron la orden de abordar. Pasajeros por un lado y valijas por el otro. Comenzaba la aventura que veníamos a buscar. Nos acompaña nuestro guía Willy y el motorista Carlín.

Una travesía de dos horas que transcurrieron sin darnos cuenta, donde se nos pasó el cansancio, con tanto verde para ver. Frondosa vegetación en las márgenes,  verde oscuro a pesar de la época DSCN1177de seca. Esto se notaba en el nivel de las aguas, ya que en varias ocasiones el guía tuvo que bajarse a empujar para desencallar el bote. Tarea a la que me sumé con gusto, ya que me sirvió para refrescarme un poco. El río va haciendo zigzag y  en cada curva va mostrando una cara distinta que te obliga a nueva foto, sorteando  árboles caídos, ramas bajas y bancos de arena en algunos sectores. En el trayecto comenzamos a ver también  algo de la fauna que puebla el parque, especialmente pájaros alborotados por el motor DSCN3673de la lancha que van volando por delante nuestro, caimanse, monos y tortugas.  A eso de la 2 de la tarde divisamos las escaleras del embarcadero del Guacamayo Lodge donde iríamos a pasar nuestros próximos cuatro días.

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Fin capítulo 2

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