Parque Nacional Yasuní – Ecuador

5 º Episodio

Con nuestro guía Fernando, su mujer, y un hijo que hace de de timonel, salimos hacia el parque navegando por el Río Napo.5 La atención hacia nosotros es exclusiva. Viajamos con todos los enseres y víveres necesarios para pasar los 2 días de nuestra corta visita.

Al poco de andar, encaramos hacia la derecha por el Río Yasuní, cuyas aguas atraviesan el parque más grande de Ecuador. El más grande, el de mayor diversidad en flora y fauna, y el menos alterado por el hombre. En el viven aun pueblos originarios que prefieren no tener contacto con la “civilización”DSCN4180

Pasamos primero por la zona de amortiguamiento que le llaman, donde encontramos algunos lugareños. Luego a la entrada en sí, se encuentra el primer destacamento de control, donde dejamos constancia de nuestro ingreso. Nos vamos adentrando un poco más hasta llegar al puesto de los guarda parques. Encontramos todo cerrado  sin rastros de ellos.

Allí debajo de una especie de tinglado abierto, DSCN4187armamos el vivac con nuestras carpas. Enseguida vemos que nos acompañan unas enormes arañas instaladas en el techo. No nos inmutamos, ya que estamos acostumbrados a su presencia.

Sin perder tiempo buscamos nuestras cámaras y nos embarcamos nuevamente rumbo a la laguna Jatuncocha. Debido al bajo nivel del agua quedamos varados 2 veces y tenemos que bajarnos a empujar. Hermosos paisajes sobre el río y la lagunaDSCN4316, una vegetación exuberante y completamente solos. Nos sentimos como debe haberse sentido el  explorador Francisco de Orellana, al ver tanta naturaleza virgen y desconocida. Desembarcamos en la orilla y hacemos una caminata por dos horas donde vamos conociendo distintos ambientes con una cambiante vegetación, grandes árboles difíciles de imaginar la edad de los mismos, cientos de helechos, lianas, trepadoras, epífitas. Lo llamativo es que se puede caminar más o menos sin inconvenientes ya que sobre el suelo, solo hay DSCN4311plantas de poco tamaño, ya que su crecimiento se ve impedido por la falta de luz. La mayor parte de la misma es captada por los grandes árboles. En nuestra zona, cualquier monte donde uno pretenda entrar se va a encontrar con gran cantidad de arbustos entremezclados y casi todos espinosos, lo que hace difícil transitar. También se nota en esta selva que cuando las lluvias no son muy intensas, las plantas retienen mucha del agua caída, que se va dispersando de a poco al golpear con el frondoso follaje. Al suelo, llega muy poco.DSCN4636

Cuando regresamos y oscurece,  aprovechamos para hacer una escapada por una senda cercana,  para hacer fotos de la fauna nocturna.

La noche en carpa no fue de las más placenteras. Sobre un duro piso de cemento y solo con una fina colchoneta de gomaespuma dormir no fue fácil. Amanecimos cansados, agarrotados y doloridos.

Luego de desayunar a eso de las 7 de la mañana salimos a hacer un nuevo trekking por otra senda, que nos lleva unas 5 horas. Aquí pudimos escuchar numerosas aves, verlas y fotografiar se hizo difícil por la espesura del follaje. Nos DSCN4189encontramos con un grupo numerosos de monos, pequeños pero muy bullangueros. Al volver encontramos cargadas todas nuestras pertenencias y emprendemos el regreso. Necesitamos volver a Nuevo Rocafuerte para que la gente de migraciones nos selle los pasaportes indicando la salida de Ecuador. Esperamos que abrieran y nos atendieran, por más de una hora. El trámite en sí, dura unos 5 minutos.

De nuevo en el bote, enfilamos  ahora hacia la localidad de Cabo Pantoja, que se encuentra en el límite Ecuador- Perú. Pantoja fue anteriormente la localidad ecuatoriana de Rocafuerte, y que ese país  perdieran durante una guerra años atrás.

En toda esta zona transcurre parte de la novela  de Vargas Llosa y luego la película “Pantaleón y las visitadoras”, que narra la peripecias de un grupo de prostitutas contratadas por el ejército,  que van de cuartel de cuartel para entretener a la tropa.

Fin Etapa 5

Próximo capítulo  VIAJE HACIA IQUITOS

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El COCA

ETAPA 4

El COCA

Llegamos a la ciudad de Francisco de Orellana, más conocida por El Coca,  a media tarde, después de un viaje caliente. Con un taxi nos dirigimos a la casa de quién sería nuestra anfitriona en esta corta visita. Nos encontramos con esta linda ecuatoriana, Alexandra, que nos ofrece su casa para hospedarnos.

Aquí puedo decir tuvimos la mejor ducha y el mejor descanso de todo el viaje. Pudimos disfrutar de agua caliente, un largo rato bajo el agua. Una habitación muy cómoda con una cama King size con un sommier calculo que de 30 cms de espesor y aire acondicionado. Sí, aire fresco durante toda la noche.

Según lo dicho por los propios pobladores el calor que hacía esos días, era anormal. El sol calentaba como un soplet1e y sin una nube en el cielo. Después de un corto descanso nos dirigimos con Alexandra hasta el puerto, a unas 4 cuadras, para averiguar por el barco que nos llevaría a nuestro próximo destino. Sacamos el pasaje. La hora de partida las 7 de la mañana siguiente. A la tardecita hicimos una especie de citytour con el auto de nuestra nueva amiga y luego nos lleva a cenar a un restaurante llamado Carnes Argentinas.

Por la mañana temprano nos despedimos y cargando nuestra pesadas valijas y mochilas nos vamos al embarcadero media hora antes de la hora de salida.  La sorpresa es que ya estaba completo y a punto de zarpar. Cosa que hizo 15 minutos antes de lo indicado.

Nuestro encuentro con Alexandra fue la primera experiencia que tuvimos en Couchsurfing, esta forma de viajar utilizando el  alojamiento  sin costo ofrecido  por miles de personas  alrededor  del mundo. Una experiencia muy positiva ya que nos permitió conocer sobre la gente, sus costumbres, su forma de vivir que es en muchos aspectos tan diferente a la nuestra.

El bote es una especie de colectivo interurbano, con la diferencia que no lo viaja por ruta sino que lo hace navegando por el Río Napo, el más caudaloso de Ecuador y afluente del gran Amazonas. 6Además de los 50 pasajeros llevamos gran cantidad de mercaderías (alimentos y bebidas) para ser descargadas en los distintos pueblitos que vamos pasando, pequeños animales, y algo de tráfico de fauna (tortugas). Durante el trayecto vamos acompañados permanentemente por el verde de la selva, parando en varias  comunidades.

El ruido del motor, más el suave bamboleo del 5bote hace que se te cierren los ojos y dormites buena parte del viaje. Después de 10 horas, casi al atardecer llegamos a Nuevo Rocafuerte, la última comunidad ecuatoriana situada en el límite con Perú. Como el río está muy bajo hay que trepar varios metros para llegar a la orilla. Allí un señor nos ayuda a subir las valijas pesadas. Era 3Fernando Cifuentes quién sería nuestro guía, que nos estaba aguardando. Nos lleva hasta un hospedaje que está ubicado al frente del muelle de donde desembarcamos. Después de acomodarnos y un buen baño salimos a recorrer el pueblo que cuenta con unas pocas manzanas. La gente pasea y se reúne sobre la calle principal frente al río. No hay vehículos salvo el que recoge la basura. Todos se trasladan en moto o a pie.

4Esa noche, el mismo dueño del hospedaje, nos prepara la cena. Como queríamos comer carne nos prepara guanta acompañados como siempre con arroz y plátano frito. La guanta es un pequeño roedor, nos dice común en la selva. Creo que debe ser carne de agutí. Impresiona un poco ya que me toca una de las patas provistas de largas uñas o garras. Es carne oscura y  sabrosa. Mi mujer lo hace a un lado y come el arroz.

A la mañana siguiente nos levantamos muy t1emprano y mientras mi compañera acomoda las valijas, salgo a sacar fotos por el pueblo. Después de desayunar llega Fernando con su bote, acompañado por su mujer  quién sería nuestra cocinera) y su hijo. Con los víveres, carpas y todo lo necesario partimos para conocer el Parque Nacional Yasuní.

Fin de 4º etapa.

Próximo capítulo Parque Nacional Yasuní

CAMINO A LAGO AGRIO

La distancia a recorrer eran más o menos 250 km, el tiempo de viaje 7 horas. Algo no me cerraba. Como el cansancio era mucho deje las preguntas para más tarde y cerré los ojos. No tarde mucho en darme cuenta que no iba a ser fácil dormir. Primero una curva cerrada a la izquierda, luego otra a la derecha, una bajada brusca y una subida empinada. Eso, repítanlo unas 500 veces. Esa era la ruta que atraviesa dos cadenas montañosas y un valle,  que teníamos que transitar para llegar  a nuestro destino. Como iba en la primera fila con cada curva ya me imaginaba estar o despistando o chocando con el vehículo de la mano contraria que venía con luz alta. Me ajuste el cinturón lo más fuerte que pude para evitar el bamboleo de un lado a otro rogando llegar sin novedad. Es justo decir que la ruta estaba en impecables condiciones, con muy buena demarcación y el chofer parecía saber manejar.Esta fue nuestra segunda noche.

Me desperté al amanecer, llegando a la ciudad. Nos dirigimos hasta el Hotel D’ Mario para desayunar y esperar otro colectivo encargado de llevarnos por un próximo tramo. DSCN1167En el desayunador de este hotel nos congregamos una buena cantidad de turistas, con destino a la selva, aunque no a un mismo hospedaje.  Escuchamos hablar en varias lenguas,  la que mejor entendí a esa hora de la mañana fue el español. Para matar el tiempo recorrimos caminando las calles  de los alrededores  que recién comenzaban a moverse.

Nuevamente cargar nuestras valijas y partir en un viaje de dos horas. Desde aquí en adelante el calor abrasador no nos abandonaría más. Calor,  que dicho por los lugareños no era usual. La duda,  es si era más, o menos,  caluroso que lo habitual.

Llegamos a un lugar denominado El Puente, que como la palabra lo dice, se trataba de un puente sobre el Río Cuyabeno. Abajo, se veían aguardando una serie de canoas.  Aquí nos hallábamos en la entrada a la Reserva de Producción de Fauna de Cuyabeno, a la cual queríamos conocer.DSCN3674

Todas las valijas luego de bajarlas, se fueron apilando en distintos montones según el Lodge de destino de cada uno. En pleno mediodía y a pleno sol nos dirigimos hacia una especie de Restaurante donde tuvimos un pequeño refrigerio (plato de pasta frio) antes de embarcarnos en nuestro bote.

DSCN1180Por fin dieron la orden de abordar. Pasajeros por un lado y valijas por el otro. Comenzaba la aventura que veníamos a buscar. Nos acompaña nuestro guía Willy y el motorista Carlín.

Una travesía de dos horas que transcurrieron sin darnos cuenta, donde se nos pasó el cansancio, con tanto verde para ver. Frondosa vegetación en las márgenes,  verde oscuro a pesar de la época DSCN1177de seca. Esto se notaba en el nivel de las aguas, ya que en varias ocasiones el guía tuvo que bajarse a empujar para desencallar el bote. Tarea a la que me sumé con gusto, ya que me sirvió para refrescarme un poco. El río va haciendo zigzag y  en cada curva va mostrando una cara distinta que te obliga a nueva foto, sorteando  árboles caídos, ramas bajas y bancos de arena en algunos sectores. En el trayecto comenzamos a ver también  algo de la fauna que puebla el parque, especialmente pájaros alborotados por el motor DSCN3673de la lancha que van volando por delante nuestro, caimanse, monos y tortugas.  A eso de la 2 de la tarde divisamos las escaleras del embarcadero del Guacamayo Lodge donde iríamos a pasar nuestros próximos cuatro días.

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Fin capítulo 2

PROXIMO CAPITULO: GUACAMAYO LODGE

VIAJE A LA SELVA

ETAPA 1

Después de un viaje nocturno relativamente tranquilo y definitivamente incómodo, llegamos a Quito, previa parada en la ciudad de Lima, donde disfrutamos de una visita de 5 horas en el aeropuerto de la ciudad.20150913_141335

Allí en el nuevo aeropuerto que se encuentra bien alejado de la ciudad,  teníamos dos opciones, irnos a  dormir en un banco de alguna plaza a esperar el bus que nos llevaría hacia nuestro destino elegido, o aprovechar las horas para conocer algo de la ciudad. Por supuesto a pesar del sueño y del cansancio elegimos la segunda.

Cargamos nuestras pesadas valijas en un taxi y nos dirigimos  hacia El Panecillo, un cerro desde donde es posible tener una vista panorámica de la ciudad. Este paseo muy visitado por locales y extranjeros tiene un imponente monumento de la Virgen Quiteña o Virgen Alada. Subiendo hacia lo alto es posible mejorar más aun la vista de la ciudad. Aclaro que mientras hacíamos el paseo el taxi nos aguardaba con nuestros bártulos en las cercanías.

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No conformes con las panorámicas obtenidas decidimos insistir con lo mismo y nos dirigimos al Telesférico de la ciudad que se encuentra en el Cerro Pichincha. El cable nos lleva hasta los 4000 metros de altura hasta un mirador y complejo recreacional construido en la cima. La vista es impresionante. Abarca la mayor parte de la ciudad que se encuentr en el valle que se va recostando de a poco sobre los cerros.

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Hasta aquí todo bien. Lo malo fue haber ido sin abrigo, un viento helado por la hora y la altura corre velozmente que te hace tiritar. Decidimos emprender el regreso ya que comenzaba a oscurecer, Para nuestra sorpresa otros doscientos o trescientos visitantes tuvieron la misma intención. Resultado: una larga fila parte al reparo y otras a la intemperie esperábamos la próxima cabina. La espera se hizo larga y fría. Cuando por fin logramos  descender nos preguntamos si todavía estaría el taxista esperándonos. Pensando lo que ocurriría seguramente en nuestro país, comenzamos a buscar el vehículo, que por suerte todavía aguardaba con el chofer durmiendo en su interior.  Después de las disculpas por la demora, le pedimos que nos llevara  a la dirección donde debíamos coger el bus que nos llevaría a la selva.

Nos deja en la dirección señalada y después de descender vemos que aunque se trata de una zona comercial a esta hora está todo cerrado y sin ningún lugar abierto donde pasar las dos o tres horas que nos falta para embarcar. Un NN de no muy buen aspecto se nos acerca farfullando algo Instintivamente pongo las manos en el bolsillo. Ante esta situación vemos un pequeño hospedaje con las luces prendidas, y nos dirigimos hacia allá. Le solicitamos  al encargado si nos dejaba permanecer en el loby hasta el arribo del cole, y viendo éste nuestra cara de desesperación se apiada de nosotros y nos instalamos en uno de los sillones. Al poco rato nos damos cuenta que estamos en un hospedaje por horas de donde van saliendo y entrando parejas de distinto tipo y color.

A la hora señalada llega nuestro transporte, nos despedimos de los anfitriones, el vagabundo de la calle aparece para cargar nuestras valijas y partimos para otra noche de viaje.

FIN CAPITULO 1

Próximo capítulo: Camino a Lago Agrio

A la hora señalada llega nuestro transporte, nos despedimos de los anfitriones, el vagabundo de la calle aparece para cargar nuestras valijas y partimos para otra noche de viaje.

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