Visita al Parque Nacional Pacaya Samiria

ETAPA 8

Visita al Parque Nacional PACAYA SAMIRIA

Salimos desde Iquitos con un transfer privado a las 7 de la mañana hacia la ciudad de Nauta, para recorrer 120 km de una de las pocas rutas existentes (en regular estado). Llegamos hasta una terminal de buses y tomamos un mototaxi hasta el puerto. Allí nos esperaba nuestro guía Reyniero, Lucas elDSCN6009 motorista y Rocio la cocinera, que estarían a nuestra exclusiva disposición. El bote es un peque-peque, llamados así por el  ruido que hacen al funcionar. Navegamos unas tres horas por el Rio Marañon, uno de los ríos que luego formarán el Amazonas, pasando en el interín por un puesto de DSCN4924control donde nos registraron. De allí tomamos el Rio Yanayacu y al poco de andar llegamos a la cabaña o posada o como quieran llamar, que se  encuentra en una de las orillas, montada sobre pilotes, a escasos metros de la comunidad de Veinte de DSCN5486Enero. La cabaña es totalmente de madera, techo de hojas de palmeras,  con amplios ventanales y totalmente protegida por tela mosquitera.

Aunque tiene capacidad para 8 personas los dos primeros días la tuvimos para nosotros solos. La novedad fue de encontrarnos sin provisión de agua corriente. DSCN5117Salvo para preparar la comida, el agua que disponíamos provenía del río. El baño, compartido,  estaba dividido en dos. En una de las partes, digamos el “duchatorio” había una gran palangana-pileta-bañadera (no se  como llamarla)  donde podíamos asearnos tirándonos jarros de agua sobre la cabeza.   Más adelante DSCN60011optamos por meternos directamente en el río para bañarnos y sacarnos el calor del día. Eso sí, había que aguantar los mosquitos a la tardecita y los bagres, pequeños pececitos que te mordisquean por todos lados. Y cuando digo por todos lados, es por todos lados.

Pacaya Samiria es el parque más grande de Perú, con más de 2 millones de hectáreas de selva, ríos y lagunas. Nosotros fuimos a conocer una milésima parte de él. Dicen que para la temporada de lluvias el 75% del mismo queda bajo agua. Ni estando ahí,  uno se puede imaginar  tamaña cantidad de agua.DSCN58321

Para no perder la costumbre el primer día salimos a navegar  por el Rio Pucaye y Yanayacu. Observamos muchísimas aves, especialmente aquellas que se alimentan de los peces del río  como varios tipos de garzas, garcitas, rapaces y martín pescador. Muchos delfines grises y rosados, que se diferencian de los que viven el mar, que no saltan y solo es posible ver el lomo.

DSCN50121Nuestro guía nacido por estos parajes es un gran conocedor de toda la zona, flora, fauna e historias y leyendas. Si no había nada para ver durante los trayectos, tenía algo para contar. Además de un gran sentido del humor.

A la noche hicimos una caminata nocturna por un sendero en la selva que conduce desde la población Veinte de Enero a la comunidad vecina de Buenos Aires. Vimos muchos insectos, arañas, y una serpiente que nos causó un poco de escozor. Nos cruzamos con algunos pobladores que nos comentan  que en el camino habían encontrado una cascabel por lo que seguimos caminando con mucha precaución.

Esa noche se festejaba en la comunidad, el día de la primavera. Se elige entre las mujeres jóvenes, la Reina del Bosque, por lo que todo el poblado está de fiesta. Desde nuestra cabaña escuchamos música casi hasta la madrugada y no hablo de ruido de tambores y danzas indias alrededor de la hoguera,  sino de mucha cumbia y lentos que nosotros escuchábamos por aquí en los 70 y 80.

El jefe de la comunidad me invita a su casa y me interroga sobre nuestra forma de vivir, bromea sobre su edad y  las mujeres etc etc, mientras muestra las perforaciones hechas para conseguir agua que tiene en el patio. Todo un personaje y parece muy querido por todos.

En los días próximos llegan otros turistas. Una familia compuesta por matrimonio y dos pequeños hijos, entonces se termina un poco con la paz y tranquilidad que veníamos viviendo. De todas maneras nosotros estábamos practicamente afuera todo el día.

Otro día hicimos una caminata en la selva hasta una laguna formada en medio de ella, formada por la bajante del agua. Estaba cubierta totalmente de espesa vegetación y pudimos escuchar las voces de los yacarés. No entendimos que decían ni pudimos verlos por más que nos esforzamos.DSCN5666

Otra noche salimos a navegar buscándolos en las orillas del río. Cuando se los ilumina con la linterna, los ojos brilla de color rojo. Había luna llena y una gran claridad por lo se hizo difícil poder acercarse sin que nos vieran. Reynerio, el guía encontró uno que trato de tomar por la cola para subirlo a la embarcación pero se escapaba cada vez que lo intentaba. El timonel tiene gran habilidad para andar de noche y conoce bien el río, ya que va esquivando ramas y troncos sumergidos con cierta aprensión por parte de nosotros.

P10704731Al llegar de regreso nos está esperando siempre lista la comida. Platos típicos y sencillos. Nos impresionamos un poco cuando nos prepara una sopa de carachama , plato típico de la amazonía. Aunque el aspecto no le ayudaba, era muy sabroso. Aclaro que mi compañera renunció a probarlo.

También hicimos una incursión para pescar pirañas, especie que abunda en todos los ríos. Logramos sacar alguna pero los dientes de las mismas terminaron cortando la tanza de las cañas que usábamos así que tuvimos que regresar con un pobre resultado.P1070483

En definitiva unos días maravillosos rodeados de gente amable, paisajes hermosos de la selva y los ríos y abbccnumerosa fauna, especialmente aves que tanto nos gusta.

 

 

Fin del capítulo 8

PROXIMA ETAPA:  Visita a la ciudad de Iquitos

El COCA

ETAPA 4

El COCA

Llegamos a la ciudad de Francisco de Orellana, más conocida por El Coca,  a media tarde, después de un viaje caliente. Con un taxi nos dirigimos a la casa de quién sería nuestra anfitriona en esta corta visita. Nos encontramos con esta linda ecuatoriana, Alexandra, que nos ofrece su casa para hospedarnos.

Aquí puedo decir tuvimos la mejor ducha y el mejor descanso de todo el viaje. Pudimos disfrutar de agua caliente, un largo rato bajo el agua. Una habitación muy cómoda con una cama King size con un sommier calculo que de 30 cms de espesor y aire acondicionado. Sí, aire fresco durante toda la noche.

Según lo dicho por los propios pobladores el calor que hacía esos días, era anormal. El sol calentaba como un soplet1e y sin una nube en el cielo. Después de un corto descanso nos dirigimos con Alexandra hasta el puerto, a unas 4 cuadras, para averiguar por el barco que nos llevaría a nuestro próximo destino. Sacamos el pasaje. La hora de partida las 7 de la mañana siguiente. A la tardecita hicimos una especie de citytour con el auto de nuestra nueva amiga y luego nos lleva a cenar a un restaurante llamado Carnes Argentinas.

Por la mañana temprano nos despedimos y cargando nuestra pesadas valijas y mochilas nos vamos al embarcadero media hora antes de la hora de salida.  La sorpresa es que ya estaba completo y a punto de zarpar. Cosa que hizo 15 minutos antes de lo indicado.

Nuestro encuentro con Alexandra fue la primera experiencia que tuvimos en Couchsurfing, esta forma de viajar utilizando el  alojamiento  sin costo ofrecido  por miles de personas  alrededor  del mundo. Una experiencia muy positiva ya que nos permitió conocer sobre la gente, sus costumbres, su forma de vivir que es en muchos aspectos tan diferente a la nuestra.

El bote es una especie de colectivo interurbano, con la diferencia que no lo viaja por ruta sino que lo hace navegando por el Río Napo, el más caudaloso de Ecuador y afluente del gran Amazonas. 6Además de los 50 pasajeros llevamos gran cantidad de mercaderías (alimentos y bebidas) para ser descargadas en los distintos pueblitos que vamos pasando, pequeños animales, y algo de tráfico de fauna (tortugas). Durante el trayecto vamos acompañados permanentemente por el verde de la selva, parando en varias  comunidades.

El ruido del motor, más el suave bamboleo del 5bote hace que se te cierren los ojos y dormites buena parte del viaje. Después de 10 horas, casi al atardecer llegamos a Nuevo Rocafuerte, la última comunidad ecuatoriana situada en el límite con Perú. Como el río está muy bajo hay que trepar varios metros para llegar a la orilla. Allí un señor nos ayuda a subir las valijas pesadas. Era 3Fernando Cifuentes quién sería nuestro guía, que nos estaba aguardando. Nos lleva hasta un hospedaje que está ubicado al frente del muelle de donde desembarcamos. Después de acomodarnos y un buen baño salimos a recorrer el pueblo que cuenta con unas pocas manzanas. La gente pasea y se reúne sobre la calle principal frente al río. No hay vehículos salvo el que recoge la basura. Todos se trasladan en moto o a pie.

4Esa noche, el mismo dueño del hospedaje, nos prepara la cena. Como queríamos comer carne nos prepara guanta acompañados como siempre con arroz y plátano frito. La guanta es un pequeño roedor, nos dice común en la selva. Creo que debe ser carne de agutí. Impresiona un poco ya que me toca una de las patas provistas de largas uñas o garras. Es carne oscura y  sabrosa. Mi mujer lo hace a un lado y come el arroz.

A la mañana siguiente nos levantamos muy t1emprano y mientras mi compañera acomoda las valijas, salgo a sacar fotos por el pueblo. Después de desayunar llega Fernando con su bote, acompañado por su mujer  quién sería nuestra cocinera) y su hijo. Con los víveres, carpas y todo lo necesario partimos para conocer el Parque Nacional Yasuní.

Fin de 4º etapa.

Próximo capítulo Parque Nacional Yasuní

Visita a la selva

 

Nos levantamos poco antes del amanecer. Cuando llegamos al comedor para desayunar, ya se ven las primeras luces del día. Por estas latitudes y en la selva, la noche se despide rápidamente dando comienzo el nuevo día, con un sinfín de sonidos provenientes de la abundante fauna que nos rodea.

Poco después, junto con Johnatan, nuestro guía, bajamos por la senda hasta el embarcadero, donde nos estaba aguardando el bote que nos llevaría hasta el sitio de nuestra programada visita.

Navegamos por las tranquilas aguas del  río Tambopata  por espacio de media hora hasta arribar a los dominios de un chamán de la comunidad nativa  de Ese´eja o comunidad Infierno.

Allí somos recibidos por el “médico nativo”  y después de una breve introducción sobre sus funciones dentro de la comunidad,  comenzamos una caminata por la selva con la finalidad de identificar las distintas especies vegetales que el, utiliza regularmente para tratar las distintas afecciones de aquellos que solicitan sus servicios.

A medida que avanzamos y frente a cada planta, nos va describiendo para que padecimiento la  utiliza, la forma de preparación, y las dosis usuales.

Me cuesta recordar el nombre de cada especie, pero encontramos entre ellas, las que usa para tratar el mal de Parkinson, trastornos digestivos, dolores articulares, reuma,  algunos tipos de cáncer, anestésicos para usar durante el parto o para el dolor de muelas. Precisamente en este momento nos acerca un pequeño trozo de no mas de 2-3 mm de “cordoncillo” y nos pide que la mastiquemos fuertemente, pero sin tragarlo. A los pocos segundos sentimos una especie de fuerte picazón en la boca que termina con los labios y la lengua adormecidos por espacio de varios minutos. Asombroso!

Los distintos remedios, generalmente se preparan rallando la corteza o moliendo las hojas, o las flores, o usando parte de las raíces. Hirviendo los restos con agua por horas hasta que se concentran o dejándolos fermentar. Muchos de estos preparados se mezclan con alcohol y se los puede guardar durante un cierto tiempo.

Tiene también una “pócima del amor”, que utilizan para  atraer al sexo opuesto. Es una especie de perfume que debe usarse por tres días seguidos en presencia de la persona a cautivar. Al parecer ese aroma logra que el incauto termine enamorado de la persona que lo usa.

Mi mujer se mostró bastante interesada cuando el chaman describió la planta, de donde se obtiene un “viagra natural” que cura la impotencia masculina. Como no podía ser de otra manera la llaman “para-para” y el tratamiento dura tres meses, con resultados garantidos, sin efectos secundarios. A pesar de su insistencia, el chamán se negó a venderle cinco litros del jarabe, como ella pretendía.

En esa comunidad, la consulta o la relación medico-paciente es muy diferente a la que nosotros estamos acostumbrados. El chamán  inicia cada sesión estando en  estado de ayuno que significa según el, un estado libre de impurezas. Valiéndose de algunas plantas alucinógenas o hipnóticas como la “liana”, mezcladas con “chicha” es capaz de  descubrir el padecimiento que aqueja a su paciente. De esta manera puede saber que planta utilizar y en que dosis.

Nos despedimos cerca del mediodía, y emprendemos el regreso a la posada, no sin  previa “degustación” de algunos de los licores medicinales más comunes.